Primeros pasos para ser motero ¿carnet AM, A1 o A2?

AMV explica las ventajas y desventajas de cada permiso.

2020 fue un año difícil para el sector de la automoción. Sin embargo, las motos son los vehículos que mejor aguantaron la dura situación actual. Según datos que maneja www.amv.es, la empresa líder en la comercialización online de seguros de motos, las matriculaciones de turismos y todoterrenos cayeron un 32 % en 2020; en cambio, las motocicletas solo un 11 % y los ciclomotores incluso subieron un 12 %.

Durante el año pasado muchas personas eligieron moverse en moto. La pandemia del coronavirus ha complicado el desplazamiento en transporte colectivo (autobuses, metro, trenes…) y los coches son un transporte mucho más caro, por lo que desplazarse en moto se ha convertido en la forma más segura de moverse, ya que evita el contacto con otras personas. Una tendencia que se mantiene durante lo que llevamos del 2021 en el que se están alcanzando ventas con registros similares a los de 2019, el año anterior a la pandemia. Por ello, a pesar de que son muchos los que se están planteando comenzar en el mundo de las dos ruedas, puede ser difícil saber por dónde empezar. Los expertos de AMV explican que ser motero empieza por una de estas tres vías: el carnet AM, las motos de 125 (carnet A1 o B) o el carnet A2 y nos cuentan todo lo que debemos saber sobre ellos.

Carnet AM o permiso de ciclomotor

Este permiso es el carnet de ciclomotor, el vehículo estrella del año 2020. Los vehículos que se pueden conducir con él tienen que ser de menos de 50 centímetros cúbicos (cc) y no pueden superar los 45 kilómetros por hora. Para conseguir este permiso hay que tener al menos 15 años y requiere aprobar un test psicotécnico, un examen teórico de 20 preguntas y un examen práctico. No obstante, se pueden conducir ciclomotores directamente si se tiene el carnet B, el de coche, eso sí, tendremos que tener al menos 3 años de experiencia con él.

El examen práctico está compuesto por dos pruebas: se empieza circulando por una franja limitada a poca velocidad. Después hay que hacer un zigzag entre jalones, siempre sin salirse de la zona marcada y sin perder el equilibrio.

Carnet A1 y carnet B

El A1 permite motos de hasta 11 kW de potencia, algo menos de 15 CV, o 125 cc. Además, al igual que con el AM, una persona con carnet B y 3 años de experiencia también puede conducir las mismas motos que con el A1. Este carnet exige tener 16 años, mientras que el B obliga a tener 18 y 3 de experiencia (es decir, al menos 21). Puesto que las motos son de mayor potencia que los ciclomotores, las pruebas son más complicadas.

Al igual que para el AM, el permiso A1 exige pasar un psicotécnico, pero tiene dos exámenes teóricos (uno común al de coche y otro específico de moto) y dos exámenes prácticos (uno en circuito cerrado y otro en carretera). La prueba en el circuito cerrado implica hacer distintas maniobras: circular por una zona limitada, zigzag entre jalones a velocidad reducida, aceleración y frenado controlados, zigzag entre conos, sortear un obstáculo y frenado de emergencia controlado. El examen por carretera consiste en seguir las instrucciones y la ruta del examinador durante unos 20 minutos.

Carnet A2

Según datos de la Dirección General de Tráfico (DGT), en 2019 se expidieron casi 69.000 permisos de conducción A2. Eso supone un 2 % más que en 2018 y 13 veces más que en 2009, el año que nació este tipo de carnet. El permiso de conducción de la clase A2 autoriza para conducir motocicletas con una potencia máxima de 35 kW y una relación potencia/peso máxima de 0,2 kW/kg y no derivadas de un vehículo con más del doble de su potencia.

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En este caso, es obligatorio tener 18 años. Exige también dos exámenes teóricos: el común al coche y el específico de moto. Quienes ya tengan el permiso A1 no tendrán que pasarlos. Si se tiene el carnet B, solo hará falta el examen específico.

Al igual que con el A1, hay que pasar dos exámenes prácticos: uno en circuito cerrado y otro por carretera. Las maniobras que se exigen en el examen de circuito son iguales que las del A1, pero pueden ser más duras debido a que las motos son más grandes y potentes. El práctico en circuito se divide en dos pruebas: una corta y una larga. La corta consiste en circular por una franja limitada sin salirse, sortear 5 conos y acelerar y frenar de forma controlada; la prueba larga consiste en un recorrido de 90 metros ida y 90 metros vuelta que debe completarse en 25 segundos. En la prueba larga habrá que hacer el resto de las maniobras: sortear un obstáculo, aceleración y frenado controlados…

La mejor opción para empezar: todo depende del uso

Desde <> explican que el principal factor que determinará la elección será el uso que se le dará a la moto. Para desplazamientos cortos dentro de la ciudad (ir al trabajo, por ejemplo), puede ser suficiente un ciclomotor o una moto de hasta 125 cc. En cambio, para trayectos por autopistas o carreteras convencionales, se necesita más potencia. A modo de resumen, estas son las ventajas y los inconvenientes que sus expertos han recopilado de las tres formas de empezar a ser motero:

1. Comenzar con el permiso de ciclomotor

Ventajas:

– Buena opción para los más jóvenes. Es el que exige menos edad para conseguirlo, por lo que es muy adecuado para quienes estén empezando a interesarse por las motos.

– Se pueden conducir si se tiene una experiencia de al menos 3 años con el carnet B.

– Poco mantenimiento y moderado consumo de gasolina.

Inconvenientes:

– Velocidad muy reducida. Solo sirven para trayectos por ciudad, ya que no pueden superar los 45 kilómetros por hora.

– Limitaciones de circulación. Los ciclomotores no pueden usarse por las autopistas o las autovías.

Poco abanico de opciones. Solo se pueden conducir vehículos de 2 y 3 ruedas, los microcoches y cuadriciclos ligeros de cuatro ruedas, pero ninguno puede pasar los 50 cc.

2. Comenzar con una moto de 125 cc

Ventajas:

– Ideal para conseguir experiencia para el A2. Iniciarse con una moto de 125 cc ayudará a ganar soltura. Aunque son más potentes que los ciclomotores, siguen siendo manejables y ligeras. Si se quiere llegar a conducir motocicletas de gran cilindrada, es una buena opción comenzar con estas.

– Mantenimiento barato. El cambio de aceite o la sustitución de los neumáticos es más económico que en las motos de gran cilindrada.

– Menor consumo de gasolina.

– No hace falta examinarse si ya se tiene el carnet de conducir B y 3 años de experiencia.

Inconvenientes:

– Más opciones entre las que escogerpero menos que con el A2. Además, son vehículos de menor potencia, algo que hay que tener en cuenta si se quieren hacer rutas largas o viajes por carretera, por ejemplo.

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– Si se empieza directamente con una de 125 cc y el carnet B, habrá que practicar. Aunque una persona con carnet de coche puede conducir estas motos, hay que tener en cuenta que son dos vehículos totalmente distintos. Por ello, puede hacer falta un poco de práctica en la autoescuela. De hecho, la DGT está planteándose si el carnet B debería dar acceso a las motos del A1. Desde AMV recomiendan realizar cursos específicos de conducción segura de motos, para adaptarse a las particularidades de estos vehículos.

3. Sacarse el A2 directamente

Ventajas:

– Apoyo constante de un instructor. Si nunca se ha conducido una moto y se empieza por este permiso, hay que ir a la autoescuela. Contar con la ayuda de un profesional facilitará mucho el aprendizaje y evitará coger vicios o manías.

– Permite llevar motos de mayor potencia. Con este carnet, las opciones son casi infinitas. Se puede escoger entre un gran abanico de modelos, marcas y estilos diferentes. Asimismo, son las más adecuadas para trayectos largos o para moverse por la carretera.

Inconvenientes:

– El coste de la autoescuela. Si no se tiene experiencia previa con motos, habrá que dar más clases para practicar y aprender a manejarlas correctamente.

Cédric Parnaudeau, director general de AMV, afirma que: “La pandemia nos ha recordado las ventajas de conducir una moto. Un vehículo que lleva mucho tiempo alzándose como una clara alternativa de sostenibilidad frente al coche, aportando una mayor libertad de movimientos, simplificando los desplazamientos al evitar los atascos y siendo menos contaminante. Además, el nuevo escenario que actualmente tenemos con la pandemia, añade otro ingrediente a estas ventajas: el necesario distanciamiento social, algo que con la moto se potencia al evitar el contacto con otras personas. Pero hay muchas opciones para empezar: ¿me compro un ciclomotor o mejor una moto de 125? ¿Y si me gustan las de gran cilindrada?, ¿empiezo con una menos potente primero para aprender? Para intentar resolver todas estas dudas, en AMV hemos creado esta sencilla guía. Con ella, esperamos orientar a todos los futuros moteros para que encuentren la mejor opción para ellos y puedan aprovechar todas las ventajas que las motos pueden brindarles”.

Sobre AMV

AMV es una de las empresas líderes especializadas en la comercialización online de seguros de moto, presente en Europa desde hace más de 45 años. Es filial del Grupo Filhet-Allard, corredor de seguros posicionado dentro del Top 5 en Francia, con representación en más de 100 países ofreciendo cobertura a 700.000 motoristas.

AMV opera en España desde el año 2003 (además de en Argentina y en Francia) con un innovador modelo de seguro a medida de los motoristas, con garantías, tarifas y coberturas altamente personalizadas. La empresa, además, mantiene un alto grado de compromiso con el colectivo motero, formando parte de las principales competiciones y eventos del sector y apoyando a marcas, fabricantes y concesionarios.

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