Renata Flores, la rapera que canta en quechua contra los abusos hacia las mujeres indígenas: “No nos han contado bien la historia”

Tiene 19 años y canta en una lengua originaria de los Andes peruanos para intentar rescatarla. Dice que es su manera de luchar contra los prejuicios y la discriminación.

El día en que Renata Flores creó con 13 años una versión de The House of the Rising Sunde The Animals en lengua quechua, no pensó en la carga política de su decisión. Solo buscaba, dice, experimentar; escuchar los ritmos andinos en sus temas favoritos y disfrutar con ellos: “Nunca imaginé la responsabilidad que iba a tener por cantar en quechua. No pensé que podría llegar a transmitir a mucha gente los problemas que tenemos”. A medida que las visualizaciones de sus covers se disparaban, empezó a detectar ese “poder” escondido hasta entonces.

“Fue un proceso. Poco a poco me fui dando cuenta de que, a través de la música, podría ayudar a muchas personas. Descubrí que sí había un fondo político, que mi voz podía luchar contra los estereotipos que pesan sobre este idioma y contra otras situaciones injustas”, dice en una entrevista con elDiario.es.

Seis años después, aquella niña que cantaba sus canciones preferidas en el idioma de su madre y sus abuelas se ha convertido en la reina del rap en quechua, como la describió el New York Times el año pasado. Es también una referente de las mujeres andinas y busca renovar las bases de la canción en quechua mientras realiza una fuerte crítica social de enfoque feminista y antirracista. Desde que descubrió ese valor de la música para “empujar a la acción y empoderar a quienes sufren discriminación”, intenta aprovechado al máximo.

Su disco Isqun lo demuestra. El álbum desarrolla un relato de aquellas historias de “mujeres valientes” que, dice, no suelen contar a las niñas y niños en las escuelas peruanas. Como la de Rita Puma, líder aimara ahorcada en 1930 por su lucha por la educación de la infancia indígena. La de Chañan Cori Coca, legendaria guerrera inca. La de Francisca Pizarro, una de las mujeres mestizas “más célebres de la historia del Perú”.

Cada una de las canciones tienen nombre y apellido: el de algunas de las mujeres andinas más destacadas en la historia de Perú. “A veces nos olvidamos rápido de los males que han pasado y seguimos manteniendo determinadas situaciones. Para mí es importante poder conocer la historia para tener una identidad, para mantener la fuerza que tuvieron nuestros antepasados con sus luchas y continuar sus batallas”, dice Flores, de 19 años. Porque muchas de esas contiendas, dice, aún no están resueltas: “Por eso no puedo estar callada”.

Lucha por la educación en las zonas rurales

Algunas de esas vivencias de sus antepasados, recalca, tienen vigencia en la actualidad. Le enfadan especialmente los obstáculos al acceso a la educación de los niños y niñas indígenas. “Cuánto tiempo ha pasado desde que Rita Puma se rebelase contra los terratenientes que no querían que los niños indígenas fuesen educados, por motivos obvios. Ahora sigue pasando lo mismo: la educación sigue estando fatal, especialmente la de los niños indígenas en las zonas rurales”, destaca la rapera, quien anima a su generación a “no dejarse llevar por el conformismo”. “Si no tenemos una buena educación, estamos cegados”. Y decidió canalizar esa rabia a través de la música para, a través de sonidos urbanos y contemporáneos, despertar el interés sobre la tradición andina entre la población juvenil.

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Ella misma ha escuchado las historias de sus abuelas, indígenas quechua parlantes, quienes vivieron desde niñas muchos de los abusos denunciados a través de sus canciones. “Mi abuelitamaterna fue profesora en zonas rurales de Perú durante la época de Sendero Luminosoy ha visto de todo. Ha vivido muchas cosas que me cuenta y me pone muy, muy triste este escuchar. Se llevaban a muchos niños y niñas, que no estaban tranquilos, pues tenían que caminar horas para llegar a su escuelita. Era muy complicado, rememora Flores. “Mi otra abuelita vivió precisamente eso: caminaba horas para llegar y no pudo culminar los estudios, por la distancia, pero también por esos ideales machistas de que la mujer debería estar en la casa paseando a las ovejitas y en la cocina en vez de ir a estudiar”. Sus experiencias inspiraron uno de sus temas antiguos, ‘Qam hina’, que denuncia los riesgos a los que se enfrentan los niños y niñas peruanos de zonas rurales para llegar al colegio.

Caminaba horas para aprender y entender el mundo en otro idioma

Cansada y hastiada de recibir pan con agua

Terminaba a las tres pero llegaba a las seis

La luz empezó a desvanecer, sentí pasos ajenos.

Me siguió

Según los medios locales, el 13%de quienes hablan quechua deciden no transmitirla a sus descendientes por miedo a que sean víctimas de rechazo o burlas. Es un idioma estigmatizado y de ahí su empeño de colocar la lengua originaria en el panorama mainstream, sin desligarlo de su significado y la tradición. El idioma es marginado en mi país por muchos y quienes lo hablan son discriminados. Se liga a la pobreza, al analfabetismo”, critica la joven, quien recuerda su incomprensión cuando veía las miradas de desprecio de los padres de algunos amigos cuando su abuela, nativa quechua, la recogía en las fiestas de cumpleaños.

“Incluso yo me sentía como con temor y miedo. ¿Por qué la miran así? ¿Qué está pasando?, me preguntaba”. De padres músicos, Renata Flores ha absorbido la música y la lengua quechua desde niña, pero actualmente se encuentra perfeccionando el idioma y estudiando la cultura andina en un instituto universitario especializado, mientras continúa su formación en producción musical. Durante el confinamiento por la COVID-19, la artista también aprovechó el parón global para enseñar quechua a sus seguidores a través de su canal de Youtube.

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Campaña contra los feminicidios en Perú

Sus versos también claman contra los feminicidios en Perú, donde el año pasado se registraron 120 asesinatos machistas. El país vive, como medio mundo, un momento de expansión del feminismo. Bajo el nombre Vivir sin miedo, varios colectivos han lanzado una campaña para cuestionar y modificar conductas machistas en el país, en la que han participado varias cantantes a través de la canción ‘Mujer Montaña’.

“El machismo está por todas partes, en el mundo rural y en el urbano. A las mujeres nos han callado muchas veces, algunas han fallecido. No nos podemos quedar quietas, trato de transmitir el mensaje de que nosotras también podemos hacer grandes cosas”, dice la artista. “Yo creo que el movimiento feminista en Perú está fuerte, cada vez más. Muchas mujeres están empoderándose, pero el Gobierno no hace nada para reducir las cifras de feminicidios”.

Su último álbum, además de poner el foco en las mujeres andinas, también busca hacer reflexionar sobre las vulneraciones de derechos humanos cometidos durante el proceso de colonización. Por un lado, celebra la “fusión” de culturas generada desde entonces en la sociedad -en su canción Francisca Pizarro hace un guiño a Rosalía, en defensa de la artista española ante las críticas recibidas por “apropiación cultural”-, pero también lanza una mirada crítica: “No vamos a decir que todo es color de rosas. Hay un lado oscuro de ese episodio histórico, el de la discriminación, que aún se mantiene; y las violaciones sufridas por las mujeres indígenas, que eran comercializadas”, enumera la rapera. “No nos han contado bien la historia. Y es importante conocerla para dejar de normalizarla y empezar nosotros ese cambio, sintiéndonos orgullosos de lo que tenemos, de lo que somos”.



Gabriela Sánchez

elDiario.es

Créditos a la foto de cabecera: Renata Flores. Imagen de su último álbum

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