Aborto legal y migración

Si  decimos América Latina será toda feminista, no es posible pensarnos este panorama sin la participación y la inclusión de las mujeres migrantes, lo anterior con base al panorama que representa  la implementación de la lucha gestada en las calles, la cual tuvo como resultado la aprobación del proyecto de ley por la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) el pasado 30 de diciembre en Argentina.

En ese sentido, hay dos aspectos transversales en términos de migración que tienen que ver con la inclusión y la participación. El primero se trata del acceso a la salud pública en Argentina, lo cual contiene varias aristas, ya que en su generalidad no ha sido lo suficientemente  asequible para las mujeres que se encuentran en situación de vulnerabilidad económica, y en el caso de las mujeres migrantes se complejiza mucho más por diferentes intersecciones.

En esa línea, cuestionar  cuál será el escenario a la hora de la implementación de la IVE  para las mujeres migrantes en Argentina, no solo es necesario como exigencia al Estado que tiene una deuda histórica con nosotras y eso  incluye a las migrantes, sino que también hace parte de la construcción a la que le apostamos como feministas, y es que el panorama del acceso de mujeres migrantes al sistema de salud es desalentador, ya que las barreras con las que se encuentran dificultan la senda por diferentes factores como:  La falta de información respecto a derechos sexuales y reproductivos y de la ley misma por la IVE, la falta de DNI o irregularidad migratoria para poder ser atendidas, la violencia institucional presentada en algunos casos por ( medicxs, enfermerxs y administrativxs) que cala muchas veces en la xenofobia y la discriminación, la falta de redes y contención si el caso es la interrupción voluntaria de un embarazo, el sistema al que responde el hospital público para acceder a turnos y  prestaciones, la precarización laboral, en la cual tener una obra social es un privilegio,  además del miedo a un antecedente que no les permita continuar como residentes en Argentina.

El estudio realizado en octubre del 2020 por la Comisión Argentina para Refugiados y Migrantes ( CAREF) titulado “Me tuve que hacer valer; si no, te pasan por encima. Experiencias de mujeres migrantes en sus procesos de parto en Argentina”, en el cual se toma el testimonio de varias mujeres migrantes  sobre los obstáculos para el ejercicio del derecho al parto respetado en hospitales públicos del Área Metropolitana de Buenos Aires entre 2018 y 2020, permite calibrar la dificultad que las mujeres migrantes tienen para el acceso a la salud pública a la hora de su proceso de parto y el gramaje de la violencia institucional denotado en sus relatos sobre sus cuerpos física y psicológicamente, por lo que pensar en el panorama a la hora  de la Interrupción Voluntaria del Embarazo para migrantes en el escenario del hospital público es sumamente desalentador.

Una de las experiencias que contiene este estudio y que revela el peligro en el que puede ser puesta la vida de la mujer por la misma institucionalidad tiene que ver  con  el relato de una mujer migrante que a sus 43 años durante su primer embarazo, tuvo un trato violento por parte del personal del hospital al retrasar la Interrupción Legal del Embarazo (ILE) por el diagnóstico en el que se determinó que el feto venía con síndrome de down y déficit de crecimiento.

Más en estos artículos relacionados  Científicas y brecha de género: el cambio debe empezar en la propia universidad

La dilatación de la Interrupción que ella había solicitado era justificada por “exámenes complementarios” turnos que fueron demorados durante varias semanas y  que atrasaron el proceso de la interrupción del embarazo, lo que la  llevaron a pensar en  buscar como alternativa hacerse un aborto clandestino para la interrupción legal  de su  embarazo enmarcada dentro de la normativa del (ILE).

Sin embargo encarar un aborto clandestino, sin una red de contención, con la variable del riesgo que siempre se habita como migrante respecto a la residencia y deportación, por la penalización del mismo  y el miedo y desconocimiento del procedimiento la llevaron a no realizarse el aborto. En el final de su relato narra que tuvo que  buscar otro hospital de CABA donde se le fue prestada la atención  y contención necesaria para poder hacer la interrupción de su embarazo, lo que correspondía cuando lo solicitó en el primer centro de salud.

En ese orden de ideas cuando hablamos del escenario a la hora de la implementación de la ley por la Interrupción Voluntaria del Embarazo en la que hemos puesto el cuerpo de tantas formas las personas gestantes, es necesario complejizar el escenario con esta perspectiva de intersección que enmarca desigualdades al ser migrante. Para no irnos tan lejos la pandemia fue otra variable que detonó la desigualdad y la vulnerabilidad de mujeres migrantes que habían solicitado el DNI, pero que a causa de la emergencia sanitaria dejó de llegarles a sus residencias, lo que implicó en muchos casos  no ser atendidas en algunos hospitales por falta de documento aunque la ley de migraciones ( Nº 25.871/2004) en su artículo 8 así lo promulgue,  la realidad a la hora de acceder al sistema de salud siendo migrante es muy diferente.

Al engranaje anterior se le suma el Decreto de Necesidad de Urgencia (DNU) 70/2017  que modifica la ley de migraciones anterior  que en palabras de Amnistía Internacional “reduce el fenómeno de la migración a un debate sobre seguridad nacional, que asocia el migrante al delincuente”² además de la  campaña de xenofobia y discriminación impulsada por el gobierno de Mauricio Macri, en la cual minimizó  los derechos de les  migrantes reduciendo aún más el acceso a salud, educación, documentación y sistema judicial. Pese al cambio del Gobierno el DNU aún no ha sido derogado.

Aspectos como los anteriormente expuestos son las variables que exponen a las mujeres migrantes y que a la hora de la implementación y la puesta en práctica de la ley de IVE es necesario tener en cuenta y hacerlas parte de las luchas que abanderamos en nuestros diferentes espacios de militancia, porque si ser mujer, pobre en Argentina es difícil, ser mujer  pobre  y migrante en Argentina aumenta los factores de vulnerabilidad y violencia de manera exponencial.

Más en estos artículos relacionados  La implosión del capitalismo en Guatemala

En segundo aspecto tiene que ver con  el papel de la participación de las mujeres migrantes en la lucha por la Interrupción Voluntaria del  Embarazo, el cual es fundamental porque no solo hizo parte de las manifestaciones y la lucha en las calles, sino que el trabajo que se hizo en términos de pedagogía al llevarlo a zonas de gran vulnerabilidad en los barrios y algunos lugares del conurbano, como también  Capital Federal,  lugares de residencia de la población migrante, tuvo como resultado que se trasladará a la puesta en práctica con las amigas, vecinas, escuela, procesos barriales y no menos importante con la pareja lo que fue calando en espacios públicos y privados, no solamente en términos de pedagogía del proyecto de ley, sino también en cómo se constituyen los diferentes feminismos y que se fueran identificando prácticas del sistema patriarcal en diferentes espacios para cuestionarlos y reformularlos.

A esto se le suma la importancia de que como mujeres migrantes serán la bisagra a la hora  replicar  las luchas  y experiencias en términos de organización, no solo al hablar del aborto legal, sino de todo lo que implica y podrán aportar herramientas adquiridas en los procesos por el aborto legal, seguro y gratuito y lo que implica la destrucción del sistema patriarcal al volver a sus países de origen, si es el caso.

No solamente América Latina será toda  feminista, estamos construyendo  un mundo  a pulso entre compañeras para las que vienen y en nombre de las que se fueron, las que el aborto clandestino nos quitó, la que estaba al otro lado de la frontera, le prometieron una changa  y se vino con el sueño de mejorar su calidad de vida y la de su familia, la que al llegar acá la metieron en una red de trata y la desaparecieron, la que fue asesinada por su compañero, por nosotras que vinimos con el sueño de estudiar para acabar con las desigualdad en nuestro país, por las que trabajan limpiando las casas de otrxs para mandar plata a su casa,  por la que ya no nos acompaña hoy en las calles, por todas y cada una de ellas, vamos destruir la mentira de las fronteras, de la xenofobia y de la discriminación para que nada nos impida estar juntas.

Ximena Hernández

Pressenza

Créditos a la foto de cabecera: Todas las imágenes del artículo por Ximena Hernández

américa astrofísica astronomía capitalismo chile ciencia cine confinamiento coronavirus covid19 crisis cultura derechos civiles derechos humanos derechos laborales desigualdad economía educación empleo entretenimiento españa estados unidos feminismo historia internacional internet investigación latinoamérica legislación medicina medioambiente neoliberalismo opinión pandemia política postcovid19 racismo redes sociales salud sanidad servicios públicos sociedad sociología tecnología unión europea

Entradas relacionadas

Deja tu comentario