Reforma de un sistema electoral que genera polarización

Disponible en inglés y españolEl sistema electoral contribuye a la polarización en EE. UU. Para frustración de millones, el colegio electoral ha entregado la victoria al perdedor del voto popular en 2000 y 2016.

Este sistema indirecto de selección del presidente se estableció porque los propietarios de esclavos querían contar a sus esclavos para la representación en el Congreso. Esta es otra parte de la historia que es degradante para los afroamericanos que han estado luchando por la reivindicación de sus derechos.

Después de la guerra civil, durante las disputadas elecciones de Hayes v. Tilden, la Cámara de Representantes entregó la elección a Hayes. El nuevo presidente se comprometió a retirar las tropas de los estados del sur y permitió la creación de limitaciones en el derecho al voto. El compromiso hizo que el gobierno federal no protegiera a los nuevos ciudadanos afroamericanos y permitió a los estados del sur promover activamente la supresión de votantes que continúa hoy en 2020.

Si bien una enmienda constitucional sería ideal, esto puede no ser necesario porque los problemas del sistema electoral ocurren a nivel estatal.

Uno de ellos es el método winner-takes-all (el ganador se lo lleva todo). Durante las elecciones de Obama v. Romney, los 10 electores de Minnesota fueron otorgados a Obama a pesar de que Romney había obtenido 1,500,000 votos más. Y en 2016, el presidente Trump ganó Michigan, Wisconsin y Pensilvania por un total de 78.000 votos. Cada 78.000 mil votos contaron treinta y seis veces más que los 2.800.000 votos que obtuvo Hillary. La realidad es que Estados claramente demócratas como Massachusetts y Estados claramente republicanos como Utah cuentan muy poco en la batalla por la presidencia.

Prueba de ello es que en 2016 los candidatos concentraron sus esfuerzos en los estados indecisos como Pensilvania, que podrían cambiar de un partido a otro. Esto significa que el voto de un republicano en Massachusetts cuenta poco para las elecciones generales. Como tal, solo los Estados azules o rojos provocan la radicalización de la mayoría y la terquedad de los grupos minoritarios.

La campaña para el  Pacto Nacional del Voto Popular  (NPVC) permitiría al elector votar por el ganador del voto popular. Se han promulgado leyes NPVC en dieciséis estados, pero solo entrarían en vigor cuando el número de estados que las aprueben alcance el mismo número de electores para ganar las elecciones presidenciales. El número es 270 de 538. La aprobación de la ley a nivel estatal hasta ahora representa a 196 electores.

El otro problema es que el sistema bipartidista da poco o ningún espacio a las minorías y a los independientes en las elecciones. Las personas emiten sus votos considerando el recuento de votos sin considerar otros candidatos que puedan apelar a sus necesidades e ideas políticas. La campaña por el sistema de votación clasificada solucionaría el problema. En este método, los votantes pueden elegir primero al candidato de su preferencia y clasificar el segundo y tercer candidato/a más atractivo para ellos. Un voto clasificado haría que los electores buscaran información sobre otros candidatos, aumentando su pensamiento crítico. Además esto le da poder de negociación a los grupos minoritarios cuyos votos se sumarían de acuerdo con las opciones de la gente. El poder de negociación reduciría la confrontación entre candidatos y aumentaría la búsqueda de puntos comunes para abordar los problemas. El voto no sería una letra escarlata que marca mi partido político, pero me ofrecería otros puntos de vista políticos para considerar.

Imaginen una votación sin temor a que otro candidato sea elegido sin ganar el voto popular y elecciones con ciudadanos informados dispuestos a explorar otros candidatos que puedan tener políticas que representen nuestros intereses directos. La lección aquí es que no solo necesitamos votar, sino que debemos buscar un sistema que nos permita contar con nuestra opinión.


English version

The electoral system contributes to the polarization in the USA. To the frustration of millions, the electoral college had handed the victory to the popular vote’s loser in 2000 and 2016.

This indirect system of selecting the president was established because the slave owners wanted to count their slaves towards representation in Congress. This history is offensive to African Americans who have been fighting for the revindication of their rights.

After the civil war, during the disputed elections of Hayes v. Tilden, the House of Representatives handed the election to Hayes. The new president compromised to withdraw the troops from the southern states and allowed the creation of limitations in the right to vote. The compromise caused the federal government not to protect the new African American citizens and  the Southern states to actively promote voter suppression that continues today in 2020.

Even though a constitutional amendment would be ideal, this may not be necessary because the electoral system’s problems occur at the State level.

One of them is the winner-takes-all-method. During the Obama v. Romney elections, all 10 Minnesota electors were awarded to Obama even though Romney still got more than 1,500,000 votes. And in 2016, President Trump won Michigan, Wisconsin and Pennsylvania by total of 78,000 votes. Each 78,000 thousand votes counted thirty six more times than the 2,800,000 votes that Hillary obtained. The reality is that clearly democratic States like Massachusetts and the clearly Republican States like Utah count very little in the presidency’s battle.

Proof of this can be seen as in 2016 candidates concentrated their efforts on the swing states like Pennsylvania, which could change from one party to the other. This means that a Republican’s vote in Massachusetts counts little towards the general election. As such, only blue or red States cause radicalization of the majority and stubbornness of the minority groups.

The campaign for the National Popular Vote Compact (NPVC) would allow the elector to vote for the winner of the popular vote. NPVC laws have been enacted in sixteen States but only would enter into effect when the number of states that approve it would reach the same number of electors to win the presidential election. The number is 270 out of 538. The approval of the law at the State level so far represents 196 electors.

The other problem is the bipartisan system gives little to no room to minorities and independents in elections. People cast their votes considering the count of the vote without considering other candidates who may appeal to their needs and political ideas. The campaign for the ranked vote system would cure the problem. In this method, voters can choose first for the candidate of their preference and rank second and third candidates more appealing to them. A ranked vote would cause electors to look for information about other candidates, increasing their critical thinking. In addition to that, this gives negotiation leverage to minority groups whose votes would be added according to the people’s choices. The negotiation power would reduce confrontation among candidates and increase the search for common grounds to address the problems. The vote wouldn’t be a scarlet letter that marks my political party, but it would offer me other political viewpoints to consider.

Just imagine a vote without fear that another candidate would be elected without winning the popular vote and elections with informed citizens willing to explore other candidates that may have policies representing our direct interests! The lesson here is that we not only need to vote, but we need to look for a system that allows us to count on our opinion.



Jhon Sánchez
Traducción de unfollow.es

Pressenza

Créditos a la foto de cabecera: Colegio electoral en Estados Unidos. / Imagen de Wikimedia – Creative Commons

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