Estados Unidos: 10 cosas que debes saber para detener un golpe de estado

Disponible en inglés y en español – Si bien es imprescindible mantener a la gente concentrada en un proceso electoral sólido y fuerte, también debemos prepararnos para un golpe de estado.

Tenemos un presidente que ha dicho abiertamente que podría no respetar el resultado de las elecciones. Tenemos que prepararnos por si declara su victoria antes de que se cuenten los votos, por si intenta detener el conteo de votos o por si se niega a aceptar la derrota.

Algunos días tengo confianza en que esto sucederá. Una encuesta mostró que más del 75 por ciento de los demócratas creen que esto es posible, ¡y un sorprendente 30 por ciento de los republicanos también lo creen!

Otros días estoy seguro de que se trata de la mano dura de un presidente que no planifica. Aún así, él es muy bueno en este tipo de despiste que puede mantenernos en una posición confiada y reaccionaria, lo que podría llevarnos a dejar de hacer el importante trabajo de base para conseguir el voto, proteger la oficina de correos y luchar contra la represión del voto.

Lo que sugiero no es que dejemos de hacer lo que estamos haciendo ahora. De hecho, soy parte de un esfuerzo colectivo llamado Choose Democracy, que está preparando a la gente para la posibilidad de un golpe de estado, al tiempo que la mantiene enfocada en un proceso electoral sólido y fuerte. Después de todo, la mejor manera de detener un golpe es evitarlo.

Estas pautas provienen de un número amplio de experiencias y evidencias de los muchos países que han experimentado un golpe de estado desde la Segunda Guerra Mundial. Algunos casos de estudio detallados pueden encontrarse en Choose Democracy o en un manual más extenso basado en evidencias, pertinente para el momento presente, llamado “Hold the Line: A Guide to Defender Democracy.”

1. No espere resultados la noche de las elecciones

La temporada de elecciones 2020 se perfila bastante extraña. Es posible que muchas papeletas enviadas por correo no se cuenten hasta días o semanas después del día de las elecciones. Ya que se espera que los demócratas utilicen el voto por correo con más frecuencia que los republicanos, se espera que el conteo de votos por correo se mueva hacia el lado demócrata la noche después de las elecciones (lo llaman un “cambio azul”). Como resultado, una ola de confusión puede desarrollarse a partir de la noche de las elecciones.

El extraño Colegio Electoral crea múltiples puntos de intervención. Después de la noche de las elecciones (3 de noviembre), la denuncia falsa de votos fraudulentos puede ocasionar que un fiscal general descarriado u otros funcionarios gubernamentales intenten detener el recuento o excluir los votos.

A medida que los resultados de las elecciones comiencen a llegar, el mensaje debe ser alto y claro: cuenten todos los votos y respeten el resultado

El 14 de diciembre, los delegados del Colegio Electoral se reúnen y votan por el resultado de su estado. Por lo general, esto se hace sin fanfarrias, pero en los estados en disputa, es posible que veamos a los gobernadores y legisladores estatales declarando resultados diferentes: uno que refleje los resultados de los votantes; el otro que reclame que “es un fraude” y “nosotros sabemos más”. Esto es preocupante en estados “oscilantes” como Pennsylvania, donde el gobernador y la legislatura estatal son de partidos diferentes.

El nuevo Congreso resolverá todos estos problemas el 6 de enero. Y si la Cámara de Representantes y el Senado no están de acuerdo con el resultado, entonces se desarrolla un proceso complicado en el que la Cámara recién asentada, a través del proceso de un estado/un voto, determina al presidente. Mientras tanto, el Senado (por mayoría) vota por el nuevo vicepresidente. (#ShutDownDC proporciona un desglose visual paso a paso de este proceso).

Durante este tiempo, espere afirmaciones falsas y extravagantes. Tenga mucho cuidado con las noticias. No se limite a transmitir cualquier cosa que parezca un ejemplo dramático de irregularidades, pero tómese el tiempo para verificar que la noticia sea cierta, ya desacreditada o de una fuente en la que no confía. Anime a las personas de su comunidad a prepararse para algunas semanas de incertidumbre. A medida que los resultados de las elecciones comiencen a llegar, el mensaje debe ser claro: cuenten todos los votos y respeten los resultados.

2. Llámalo golpe de estado

Una de las razones por las que es importante usar el lenguaje de un golpe de estado es que la gente sabe que está mal y que es una violación de las normas democráticas, incluso si no están familiarizados con la definición exacta de golpe de estado.

Tenemos que estar preparados para declarar alto y claro: esto es un golpe de estado

Expresiones como “manipulación electoral” o “supresión del voto” señalan el deterioro del proceso democrático. Pero si entramos en un escenario de golpe (donde Trump simplemente no dejará la presidencia) debemos ayudar a otras personas a facilitar a nuestro país esta entrada en una crisis.

Sabemos que es un golpe de estado si el gobierno:

  • Deja de contar votos;
  • Declara ganador a alguien que no obtuvo la mayor cantidad de votos; o
  • Permite que permanezca en el poder alguien que no ganó las elecciones.

Estas son líneas rojas que la gente puede captar de inmediato (y en las que la mayoría de los estadounidenses sigue creyendo).

Las personas que toman el poder de manera autoritaria reivindican que lo hacen para salvar la democracia o afirman que conocen los resultados electorales “reales”. Así que esto no tiene por qué parecer un golpe militar con un líder ordenando el arresto de la oposición. Si alguno de esos tres principios es violado, tenemos que declarar alto y claro: Esto es un golpe de estado.

3. Sepa que la gente común ha detenido golpes de estado

Se han producido intentos de golpe en todo el mundo y más de la mitad han fracasado. Eso es porque los golpes de estado son difíciles de orquestar. Son una violación de las normas que requieren la rápida toma de múltiples niveles de las instituciones del estado con el reclamo de que son los herederos legítimos.

Los golpes tienden a fracasar cuando se confía en las instituciones gubernamentales (como las elecciones), hay una ciudadanía activa y otras naciones están listas para participar.

El papel de la ciudadanía es fundamental. Eso se debe a que, durante el período inmediatamente posterior a un intento de golpe de estado, cuando el nuevo gobierno afirma que es el gobierno “real”, todas las instituciones tienen que decidir a quién escuchar.

Para comenzar a prepararse, hable con al menos 5 personas que irían a la calle con usted; la forma más segura de salir a la calle es con personas que conoce y en las que confía

Un golpe fallido en Alemania en 1920 nos sirve de ejemplo. La población se sintió abatida por la derrota en la Primera Guerra Mundial y el alto desempleo. Los nacionalistas de derecha organizaron un golpe y consiguieron la ayuda de algunos generales para apoderarse de los edificios gubernamentales. El gobierno depuesto huyó, pero ordenó a todos los ciudadanos que les obedecieran. “Ninguna empresa debe funcionar mientras reine la dictadura militar,” declararon.

Rápidamente comenzó una resistencia pacífica generalizada. Las imprentas se negaron a imprimir los periódicos del nuevo gobierno. Los funcionarios públicos se negaron a cumplir las órdenes de los golpistas. Y se difundieron en avión y a mano folletos que pedían el final del golpe.

Hay una historia del líder golpista deambulando por los pasillos buscando en vano una secretaria que mecanografíe sus proclamas. Los actos de resistencia crecieron y finalmente el gobierno democrático (que aún tenía graves problemas) recuperó el poder.

Los momentos posteriores a un golpe son momentos de heroísmo de la población general. Así es como la democracia se hace real.

4. Prepárese para actuar con rapidez – y no lo haga solo

Es raro que el líder de un país admita públicamente que tal vez no respete los resultados de una elección. Esto es una buena noticia, porque las personas que detienen los golpes rara vez tienen la oportunidad de recibir entrenamiento, una advertencia o preparación alguna. De esta manera, les llevamos la delantera.

Un grupo de expertos de D.C. llamado Transition Integrity Project ejecutó múltiples simulaciones, como lo que podría suceder si Biden gana por un pequeño margen o si Trump simplemente declara la victoria sin que haya un ganador claro. En cada simulación concluyeron que una “cantidad importante de personas en las calles puede ser decisiva”. Las personas comunes marcan la diferencia.

5. Enfóquese en los valores democráticos compartidos por todos, no en valores individuales

En Argentina, en 1987, se inició un golpe de Estado cuando un alto mando de la Fuerza Aérea, resentido por los intentos de democratizar al ejército y ponerlo bajo el control civil, organizó a cientos de soldados en su base.

Mientras el gobierno civil intentaba negociar discretamente un acuerdo, la gente salió a las calles. Contra las súplicas del gobierno, 500 ciudadanos comunes marcharon a la base con el lema “¡Viva la democracia! ¡Argentina! ¡Argentina!”. Podrían haberse dedicado a atacar directamente al alto mando. En cambio, estaban apelando a sus conciudadanos para que eligieran la democracia.

El militar trató de mantenerlos alejados con un tanque de guerra, pero los manifestantes entraron a la base de todos modos, y él sabía que disparar abiertamente contra civiles no violentos le haría perder más credibilidad. Pronto 400.000 personas salieron a las calles de Buenos Aires para manifestarse en contra del golpe.

Los golpes no son un momento para quedarse mirando y esperando hasta que “alguien más” decida qué hacer. No importa quién sea, usted puede ser una parte en el rescate de la democracia

Esto dio fuerza al gobierno civil (que en gran parte había estado ausente). Las organizaciones civiles, la iglesia católica, los grupos empresariales y los sindicatos se unieron bajo el compromiso de “apoyar de todas las formas posibles la constitución, el desarrollo normal de las instituciones de gobierno y la democracia como la única forma de vida viable”. Los golpistas perdieron su legitimidad y pronto se rindieron.

Este enfoque es diferente al de los manifestantes que salen a la calle con una lista de problemas o una queja contra un líder vilipendiado. En cambio, es una exaltación de valores democráticos fundamentales ampliamente compartidos. En nuestro proyecto usamos la expresión “elegir la democracia”.

Esto afirma otro hallazgo de la investigación antigolpista: debido a que los golpes son un ataque a la institución actual, las personas leales a la forma tradicional, quienes quizás nunca se unan a otras causas del movimiento, están abiertos a unirse a acciones directas en la calle. Eso pasará si basamos la invitación en la importancia de cuidar los valores democráticos con los que se conectan.

6. Convenza a la gente de que no se congele o simplemente siga adelante

Imagine que en su trabajo despiden a un jefe corrupto y traen a uno nuevo. Y en lugar de irse, su antiguo jefe dice: “Todavía estoy a cargo. Haz lo que te digo”. Un grupo de tus compañeros de trabajo dicen: “Sólo recibimos órdenes del antiguo jefe”. En ese momento, surge la duda.

Esa duda es la que hace que los golpes triunfen. Demasiada gente se congela. Incluso cuando solo unas pocas personas están de acuerdo con el golpe y actúan como si fuera normal, la gente puede llegar a aceptarlo de mala gana como inevitable.

En toda la investigación sobre la prevención de golpes, hay un tema en común: la gente deja de hacer lo que los golpistas le dicen que haga.

En Alemania, desde los comandantes militares hasta los secretarios, se negaron a obedecer las órdenes del golpe. En Mali convocaron una huelga nacional. En Sudán, los manifestantes cerraron estaciones de radio respaldadas por el gobierno y ocuparon pistas de aeropuertos. En Venezuela todas las tiendas estaban cerradas.

Esto es muy diferente a las marchas masivas en la capital o las protestas callejeras que cierran las intersecciones. No se trata de protestar, sino de lograr que la gente reafirme valores fundamentales, como presentarse ante las oficinas de los funcionarios electos para que estos hagan respetar los resultados de las elecciones. No se trata de acciones concretas como marchas en D.C., sino de acciones como huelgas masivas de jóvenes y estudiantes que se niegan a ir al trabajo o la escuela hasta que se cuenten todos los votos.

Los golpes no son un momento para quedarse mirando y esperando hasta que “alguien más” decida qué hacer. No importa quién sea, usted puede ser una parte importante en el rescate de la democracia.

7. Comprométase con acciones que representen el estado de derecho, la estabilidad y la no violencia

Detener un golpe depende del tamaño de las movilizaciones y de ganar al centro. Se trata de una lucha por la legitimidad. ¿Qué voz es legítima? Algunas personas ya habrán tomado una decisión. El objetivo, entonces, es convencer a quienes no están seguros, que pueden ser un número más sorprendente de lo que espera.

La resistencia masiva a los golpes gana mediante el uso de paros y huelgas, rechazando órdenes y cerrando la sociedad civil

Para ponerlos de nuestro lado, ese centro incierto tiene que estar convencido de que “nosotros” representamos la estabilidad y “los golpistas” representan la hostilidad a las normas democráticas de las elecciones y el voto.

Prevenimos esa posibilidad cuando deshumanizamos a los potenciales desertores, cuando hacemos declaraciones radicales como “la policía no ayudará”, cuando no alentamos a la gente a unirse a nuestro lado y cuando creamos escenas caóticas en la calle.

Históricamente, el lado que más recurre a la violencia tiende a perder. En un momento de incertidumbre, la gente elige el lado que promete la máxima estabilidad, respeta las normas democráticas y parece ser la apuesta más segura. Es un concurso por qué lado es el más legítimo.

La resistencia masiva a los golpes gana mediante el uso de paros y huelgas, rechazando órdenes y cerrando la sociedad civil hasta que se instale al líder legítimo elegido democráticamente. Para que los movimientos de masas tengan éxito contra los golpes de estado, deben negarse a ser violentos con el otro lado.

8. Sí, un golpe en Estados Unidos puede ocurrir

Puede ser difícil imaginar que pueda ocurrir un golpe en este país. Pero siempre que se dé una orden para dejar de contar votos, lo llamamos golpe.

Incluso según la definición más estricta de golpes de estado, ya ha habido un golpe militarizado en Estados Unidos. En 1898, después de la reconstrucción en Wilmington, Carolina del Norte, viendo el surgimiento de una población negra próspera y exitosa, los racistas blancos organizaron un golpe. Dieron gritos de guerra como: “Nunca nos rendiremos a un grupo salvaje de negros, incluso si tenemos que llenar el río Cape Fear con cadáveres.”

A pesar de una campaña de terror antes de las elecciones, la participación de la población negra fue alta y se votó a una lista de candidatos negro. El poder negro se enfrentó con la violencia de la supremacía blanca, con escuadrones blancos que mataron de 30 a 300 personas, incluidos funcionarios recién elegidos. Más de 3,000 negros huyeron de esta violencia extrema y comenzó la era de Jim Crow.

9. Manténgase en la calma, no en el miedo

Da miedo pensar que tenemos que hablar de un golpe federal en Estados Unidos. Y sabemos que es menos probable que las personas con miedo tomen buenas decisiones.

Practiquemos la calma y evitemos la hipérbole. Sea una fuente confiable al verificar los rumores y difundir hechos probados. Por supuesto, lea las redes sociales … pero pase algo de tiempo, ya sabe, haciendo cosas reales que le alimenten.

Respire profundamente.

Recuerde cómo maneja el miedo.

Prepárese para diferentes escenarios, pero no se deje atrapar por ellos.

Estamos haciendo esto para prepararnos, por si acaso.

10. Prepárese para disuadir un golpe antes de las elecciones

La mejor manera de detener un golpe es nunca tenerlo. La gente está trabajando duro en cuestiones del derecho al voto, instando a la participación, deteniendo la represión, descubriendo el fraude y haciendo que la gente se comprometa con la democracia. Eso puede ser suficiente.

La mejor manera de detener un golpe es evitar que suceda

Otra forma de prepararse es hacer que las personas adopten la mentalidad de actuar para que no se queden paralizadas. La formula clásica de esto es el modelo “si-esto-entonces-aquello” diseñado por el Compromiso de Resistencia. En ese modelo, la gente se prepara para una acción diciendo “Si se viene algo malo, actuaré”. Firmar un compromiso antes del momento decisivo lleva a una aceptación más amplia.

Con ese espíritu, Choose Democracy ha creado un compromiso:

1. Votaremos.
2. Nos negaremos a aceptar los resultados de las elecciones hasta que se cuenten todos los votos.
3. Saldremos a las calles de manera pacífica si se intenta un golpe de estado.
4. Si es necesario, cerraremos este país para proteger la integridad del proceso democrático.

¡Puede firmar el compromiso de Choose Democracy (Elija la democracia) y unirse a personas de todo el espectro político! Estos compromisos públicos previos aumentan el coste político de intentar un golpe, porque la mejor manera de detener un golpe es evitar que suceda.


English version

While keeping people focused on a strong, robust election process is a must, we also need to prepare for a coup.

We have a president who has openly said he might not respect the outcome of our election. We have to be ready if he claims victory before votes are counted, tries to stop counting, or refuses to accept a loss.

Some days I feel confident it will happen. A poll showed over 75 percent of Democrats think this is possible — and a shocking 30 percent of Republicans do too!

Other days I feel confident this is tough talk from a president not good at planning ahead. Still, he is good at the kind of misdirection that can keep us complacent and reactionary — which could lead us to stop doing the important groundwork of getting out the vote, protecting the post office and fighting voter suppression.

So what I’m offering isn’t asking us to stop what we’re doing now. Instead I’m part of an effort called Choose Democracy, which is prepping people for the possibility of a coup while keeping people focused on a strong, robust election process. After all, the best way to stop a coup is to not have one.

These guidelines are drawn from the wide body of experience and evidence from the many countries that have experienced a coup since World War II. You can read some fuller case studies from Choose Democracy or a longer evidence-based handbook for this moment from “Hold the Line: A Guide to Defending Democracy.”

1. Don’t expect results election night

Election season 2020 is shaping up to be very unusual. Many mail-in ballots may not be counted until days or weeks after Election Day. Since Democrats are expected to use them more frequently than Republicans, voter tallies are expected to swing towards Democrats post-election night (they call it a “blue shift”). As a result, a wave of confusion may unfold starting election night.

The strange Electoral College creates multiple intervention points. After election night (Nov. 3), trumped up claims of fraudulent ballots may cause a wayward attorney general or other government officials to try halting counts or excluding ballots.

As election results start coming in the message needs to come through loud and clear: Count all the votes and honor the result

On Dec. 14, the delegates of the Electoral College meet and vote for the state’s outcome. This is typically done without fanfare, but in contested states we might see governors and state legislatures sending in different results — one reflecting the results from voters, the other claiming “it’s a fraud” and “we know best.” This is worrying in swing states like Pennsylvania, where the governor and state legislature are of different parties.

All these issues then get resolved on Jan. 6 by the new Congress. And if the House and Senate don’t agree about the result, then a convoluted process unfolds where the newly seated House — via one state, one-vote — determines the president. Meanwhile, the Senate (by majority) votes for the new vice president. (#ShutDownDC provides a visual break-down of these steps.)

During this time expect false flags and outlandish claims. Be very cautious with news. Don’t simply pass on whatever seems like dramatic examples of wrongdoing — but take the time to check if it has been verified, already debunked, or from a source you don’t trust. Encourage people in your community to prepare for some uncertain weeks. As election results start coming in the message needs to come through loud and clear: Count all the votes and honor the result.

2. Do call it a coup

One reason to use the language of a coup is that people know it’s wrong and a violation of Democratic norms — even if they’re not familiar with the exact definition of a coup.

We have to be ready to declare loudly and strongly: This is a coup

Language like “election tampering” or “voter suppression” signal deterioration of the democratic process. But if we get ourselves into a coup situation — like where Trump just won’t go — we need to help people help our country move into a psychic break.

We know it’s a coup if the government:

  • Stops counting votes;
  • Declares someone a winner who didn’t get the most votes; or
  • Allows someone to stay in power who didn’t win the election.

These are sensible red lines that people can grasp right away (and that the majority of Americans continue to believe in).

People who do power grabs always claim they’re doing it to save democracy or claim they know the “real” election results. So this doesn’t have to look like a military coup with one leader ordering the opposition to be arrested.

If any of those three principles are violated, we have to declare loudly and strongly: This is a coup.

3. Know that coups have been stopped by regular folks

Coup attempts have happened all over the world, and over half have failed. That’s because coups are hard to orchestrate. They are a violation of norms that require quick seizure of multiple levels of institutions with a claim that they are the rightful heir.

Coups tend to fail when government institutions (like elections) are trusted, there is an active citizenry and other nations are ready to become involved.

The role of citizenry is crucial. That’s because during the period right after a coup attempt— when the new government is claiming it is the “real” government — all the institutions have to decide who to listen to.

To start preparing, talk to at least 5 people who would go into the streets with you — the safest way to take to the streets is with people you know and trust

A failed coup in Germany in 1920 gives an example. The population felt beaten down by defeat in World War I and high unemployment. Right-wing nationalists organized a coup and got the help of a few generals to seize government buildings. The deposed government fled but ordered all citizens to obey them. “No enterprise must work as long as the military dictatorship reigns,” they declared.

Widespread nonviolent resistance quickly began. Printers refused to print the new government’s newspapers. Civil servants refused to carry out any orders from the coup. And leaflets calling for an end to the coup were spread by airplane and by hand.

There’s a story of the coup leader wandering up and down the corridors looking in vain for a secretary to type up his proclamations. The acts of resistance grew and eventually the democratic government (which still had grave problems) was returned to power.

The moments after a coup are moments for heroism amongst the general population. It’s how we make democracy real.

4. Be ready to act quickly — and not alone

It’s rare for any country’s leader to publicly admit they might not respect the results of an election. There’s some good news in that — because people who stop coups rarely have the chance to get training, warning or preparation. In that way, we’re ahead of the game.

A group of D.C. insiders called the Transition Integrity Project ran multiple simulations, such as what might happen if Biden wins by a slim margin or if Trump simply declares victory when there’s no clear winner. In every simulation they concluded that a “show of numbers in the streets may be decisive.” Regular people make the difference.

To start preparing, talk to at least five people who would go into the streets with you — the safest way to take to the streets is with people you know and trust. Talk to people you know in civil service and various roles about how they could non-comply with coup attempts. Use this time to get yourself ready to act.

5. Focus on widely shared democratic values, not on individuals

In Argentina in 1987, a coup got started when an Air Force major, resenting attempts to democratize the military and bring it under civilian control, organized hundreds of soldiers at his base.

While the civilian government tried to quietly negotiate a settlement, people took to the streets. Against the government’s pleading, 500 regular citizens marched to the base with the slogan “Long live democracy! Argentina! Argentina!” They could have spent time attacking the major. Instead, they were appealing to their fellow citizens to choose democracy.

The major tried to keep them away with a tank, but the protesters entered the base anyway, and he knew that open firing on nonviolent civilians would cause him to lose more credibility. Soon 400,000 people took to the streets in Buenos Aires to rally in opposition to the coup.

Coups are not a time to just watch and wait until “someone else” figures it out. No matter who you are you can be a part of choosing democracy

This gave strength to the civilian government (which had largely been absent). Civic organizations, the Catholic church, business groups and labor unions united under a pledge to “support in all ways possible the constitution, the normal development of the institutions of government and democracy as the only viable way of life.” The coup plotters lost their legitimacy and soon surrendered.

This approach is different than protesters going in the street with a list of issues or a grievance against a vilified leader. Instead, it’s exalting widely-shared core democratic values. In our project we use the language of “choosing democracy.”

This affirms another finding from the research on anti-coups: Because coups are an attack on the current institution, loyalists to the traditional way — who may never join other movement causes — are open to joining actions in the street. That’s if we make the invitation about democratic values they can connect with.

6. Convince people not to freeze or just go along

Imagine that at your job a corrupt boss gets fired and a new one is brought in. Instead of leaving, your old boss says, “I’m still in charge. Do what I say.” A bunch of your co-workers say, “We only take orders from the old boss.” At that point, doubt arises.

That doubt is how coups succeed. Enough people freeze. Even when only a few people go along with the coup and act as though that’s normal, people may reluctantly accept it as inevitable.

In all the research on preventing coups, there’s one common theme: People stop doing what the coup plotters tell them to do.

In Germany, from military commanders to secretaries, they refused to obey the orders of the coup. In Mali they called a nationwide strike. In Sudan protesters shut down government-supported radio stations and occupied airport runways. In Venezuela all shops were closed.

This is very different than mass marches at the capital or street protests shutting down intersections. It’s not about protest but about getting people to reassert core values — like showing up at elected officials’ offices to get them to agree to honor election results. And it’s not about single points of actions like marches in D.C. — but instead actions like mass strikes from youth and students refusing to go to work or school until all votes are counted.

Coups are not a time to just watch and wait until “someone else” figures it out. No matter who you are you can be a part of choosing democracy.

7. Commit to actions that represent rule of law, stability and nonviolence

Stopping a coup is dependent on the size of mobilizations and winning over the center. It is really a fight for legitimacy. Which voice is legitimate? Some people will have already made up their minds. The aim, then, is convincing those who are uncertain — which may be a more surprising number than you expect.

Mass resistance to coups wins by using walk-outs and strikes, refusing orders and shutting down civil society

To swing them to our side, that uncertain center has to be convinced that “we” represent stability and “the coup plotters” represent hostility to the democratic norms of elections and voting.

We prevent that possibility when we dehumanize potential defectors, make sweeping statements like “the police won’t help,” never encourage people to join our side and create chaotic scenes on the street.

Historically, whichever side resorts to violence the most tends to lose. In a moment of uncertainty, people pick the side that promises maximum stability, respects democratic norms and appears to be the safer bet. It’s a contest of who can be the most legitimate.

Mass resistance to coups wins by using walk-outs and strikes, refusing orders and shutting down civil society until the rightful democratically-elected leader is installed. For mass movements to succeed against coups, they should refuse to do violence to the other side.

8. Yes, a coup can happen in the United States

It may be hard to imagine that a coup could happen in this country. But whenever there is an order to stop counting votes, we call it a coup.

Even by the strictest definition of coups, there has been a militarized coup in the United States. In 1898 after reconstruction in Wilmington, North Carolina, seeing the rise of a prosperous and successful Black population, white racists organized a coup. They gave rallying cries like, “We will never surrender to a ragged raffle of Negroes, even if we have to choke the Cape Fear River with carcasses.”

Despite a terror campaign before the election, Black turnout was high and a slate of Black candidates was voted in. Black power was met with white supremacist violence, with white squads killing 30 to 300 people, including newly elected officials. Over 3,000 Blacks fled this extreme violence, and the era of Jim Crow began.

9. Center in calm, not fear

It’s scary to believe we’re having to talk about a federal coup in the United States. And we know that fearful people are less likely to make good decisions.

Let’s aim for calm and avoid hyperbole. Be a reliable source by double-checking rumors and spreading high-quality facts. Sure, read social media… but spend some time, you know, doing real things that ground you.

Breathe deeply.

Remember how you handle fear.

Play out scenarios, but don’t become captured by them.

We’re doing this to prepare, just in case.

10. Prepare to deter a coup before the election

The best way to stop a coup is to never have one. People are doing lots of good work on issues of voting rights, urging turn-out, stopping repression, uncovering fraud and getting people to commit to democracy. That may be enough.

The best way to stop a coup is to deter it

Another way to prepare is to get people into the mindset of taking action so they don’t freeze. The classic formulation of this is the “if-this-then-that” model designed by the Pledge of Resistance. In that model people prepare themselves for an action by saying “If it comes to this bad thing, then I’ll act.” By signing a pledge before the crunch moment, you get wider buy-in.

In that spirit, Choose Democracy has created a pledge:

  1. We will vote.
  2. We will refuse to accept election results until all the votes are counted.
  3. We will nonviolently take to the streets if a coup is attempted.
  4. If we need to, we will shut down this country to protect the integrity of the democratic process.

You can sign the pledge to Choose Democracy and join with folks across the political spectrum! These public commitments ahead of time increase the political cost of attempting a coup — because the best way to stop a coup is to deter it.



Daniel Hunter
Traducido por Ana Cornide y Ana María Vásquez

WagingNonViolence.org

Créditos a la foto de cabecera: Imagen de Comfreak en Pixabay

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