Decenas de miles de antifascistas celebran la condena a Amanecer Dorado por el asesinato de Pavlos Fyssas

La justicia griega ha considerado que Amanecer Dorado es una organización criminal y la ha condenado por el asesinato en 2013 del músico y militante antifascista Pavlos Fyssas.

Después de cinco años de juicio y 453 sesiones, con 68 acusados en el banquillo, las sentencias condenatorias por el asesinato de Pavlos Fyssas han sido recibidas con aplausos por miles de antifascistas concentrados en la avenida Alexandras, de Atenas, en una manifestación que ha recibido con júbilo las condenas a los responsables materiales e intelectuales del asesinato.

El autor material del crimen, Giorgos Roupakias, que confesó el crimen, ha sido considerado culpable de todos los cargos. Roupakias era militante activo del partido neonazi Amanecer Dorado y trabajaba en la cafetería de la sede del partido en Nikea, barrio vecino a Keratsini, escenario del crimen. 

Roupakias y otras 13 personas han sido declarados culpables del asesinato, mientras que cinco activistas de Amanecer Dorado han sido condenados por el intento de asesinato de varios pescadores de origen egipcio.

Nikos Michaloliakos, líder de la formación neonazi, ha sido encontrado culpable por dirigir una organización criminal, al igual que otros siete exdiputados de Amanecer Dorado. El conjunto de exdiputados ha sido condenados por integrar la organización fascista. 

Leída la sentencia condenatoria, Michaloliakos y los 17 dirigentes de la organización afrontan penas de diez años de cárcel. El resto de los acusados pueden ser condenados según su participación en el asesinato de Fyssas, el ataque a cuatro pescadores egipcios en un barrio de El Pireo y otros ataques a militantes sindicales.

El tribunal ha considerado que la ‘banda’ de Michaloliakos, que tuvo representación en el Parlamento griego entre 2012 y 2019, es responsable de ataques sistemáticos a migrantes y militantes de izquierda.

La sentencia considera probado que Amanecer Dorado utilizó la estructura del Estado para dar cobertura legal a las acciones ilegales del partido.

Solo 11 de los 68 acusados se encontraban en la sala de vistas cuando se ha leído la sentencia. Michaloliakos ha sido el gran ausente.

En la calle, cientos de organizaciones y entre 10.000 y 15.000 personas han reclamado justicia y celebrado la sentencia. Lemas como “Fyssas vive, aplasta a los nazis” o “el pueblo quiere a los nazis en la cárcel” han acompañado la espera hasta la noticia de la sentencia. La manifestación antifascista ha terminado con cargas policiales y uso de material menos letal —gases lacrimógenos y cañones de agua— por parte de la policía griega.

La sentencia termina definitivamente con el camino “legal” de Amanecer Dorado en Grecia, si bien el partido ya fue expulsado de las instituciones en 2019 y ha perdido completamente el auge que experimentó entre 2012 y 2017. En ese periodo Amanecer Dorado surgió como la respuesta “nacionalista” a la izquierda y los movimientos anarquistas en auge que impulsaron un espectacular ciclo de luchas desde 2010, según explicaba Leonidas Oikonomakis en un artículo en Roar Magazine. El asesinato del militante antifascista Pavlos Fyssas —a.k.a. Killah P— fue “lo que estudiosos de los movimientos sociales llamarían un evento transformador, un punto de inflexión, tanto para el movimiento antifa como para la sociedad griega más en general”, escribió Oikonomakis. Siete años después de ese asesinato, la justicia ha concluido que Amanecer Dorado no solo debe desaparecer sino que quienes dieron la orden de asesinar a Fyssas deben acabar en la cárcel.



El Salto

Créditos a la foto de cabecera: Monolito en memoria de Pavlos Fyssas. / Imagen de Guillaume López

américa astrofísica astronomía capitalismo chile ciencia cine confinamiento coronavirus covid19 crisis cultura derechos civiles derechos humanos derechos laborales economía educación empleo entretenimiento españa estados unidos historia internacional internet investigación latinoamérica legislación medicina medioambiente música neoliberalismo opinión pandemia política postcovid19 racismo redes sociales renta básica salud sanidad servicios públicos sociedad tecnología trabajo unión europea

Entradas relacionadas

No te guardes tu opinión, nos interesa: