Violeta, la transgresora

En una sociedad conservadora de mediados de siglo, Violeta fue un soplo de libertad.

La obra de esta gran folklorista nacida un 4 de octubre, marcó para siempre un cambio de perspectiva sobre el valor de la expresión popular. Además, en cada etapa de su intenso paso fue dejando lecciones valiosas sobre el papel de la mujer dentro de una sociedad cuyas normas la relegaban a la domesticidad como función primordial de su sexo. Luchadora sin tregua y sin miedo para destrozar los paradigmas que ataban a sus congéneres a un marco de valores estrecho y limitante, “la Violeta” podía expresar, sin recato ni medida pero con un talento fuera de serie, un discurso de humanismo y equidad a través de su música, su poesía, su obra plástica y sus impresionantes tapices.

Innumerables son los estudios realizados sobre la vida y obra de esta mujer pionera, muchos de ellos realizados fuera de Chile, su país natal. Referente mundial como investigadora de costumbres y expresiones artísticas de las comunidades rurales y sus pueblos originarios, su legado cubre el rescate de tradiciones y leyendas populares relegadas al olvido. Viajera incansable y ávida por absorber otras culturas, su bagaje personal de experiencias le fue confiriendo un papel protagónico como ejemplo de identidad desde Chile hacia el mundo y la transformó en un personaje esencial para conocer, desde otras latitudes, la riqueza cultural de su patria.

En la obra de esta mujer notable sobresale de manera constante su mensaje contestatario, pero también está cruzada por un himno al amor:

"El amor es torbellino
de pureza original;
hasta el feroz animal
susurra su dulce trino,
detiene a los peregrinos,
libera a los prisioneros;
el amor con sus esmeros
al viejo lo vuelve niño
y al malo solo el cariño
lo vuelve puro y sincero."

Pero ese talento universal, esa cualidad expresiva que la llevó a la cumbre de la fama fue también un acto de libertad y denuncia impreso en poemas y canciones para la posteridad, en donde se refleja la ironía de un mundo que, en el fondo, nunca cambia:

"Miren como sonríen
los presidentes
cuando le hacen promesas
al inocente
Miren como le ofrecen
al sindicato,
este mundo y el otro,
los candidatos.
Miren como redoblan
los juramentos,
pero después del voto,
doble tormento.
Miren el hervidero
de vigilantes
para rociarle flores
al estudiante.
Miren como relumbran
Carabineros
para ofrecerle premios
a los obreros.
Miren como se visten
cabo y sargento,
para teñir de rojo
los pavimentos.
Miren como profanan
la sacristía
con pieles y sombreros
de hipocresía.
Miren como blanquearon
mes de María
y al pobre negaron
la luz del día.
Miren como le muestran
una escopeta
para quitarle al pobre
su marraqueta.
Miren como se empolvan
los funcionarios
para contar las hojas
del calendario.”
https://youtu.be/F2ldR1EvhG0

Violeta Parra no solo dejó un legado artístico imborrable; logró fusionar de manera inigualable lo folclórico con lo académico y formal, demostrando la exquisita sensibilidad estética de uno de los personajes más relevantes del siglo veinte.

Más en estos artículos relacionados  Qué hay detrás del plan de Díaz-Ayuso que da a Telepizza la gestión de los menús escolares



Carolina Vásquez Araya

Pressenza IPA

Créditos a la foto de cabecera: Grafitti del rostro Violeta Parra. / Imagen de Pressenza

américa astrofísica astronomía capitalismo chile ciencia cine confinamiento coronavirus covid19 crisis cultura derechos civiles derechos humanos derechos laborales desigualdad economía educación empleo entretenimiento españa estados unidos feminismo historia internacional internet investigación latinoamérica legislación medicina medioambiente neoliberalismo opinión pandemia política postcovid19 racismo redes sociales salud sanidad servicios públicos sociedad sociología tecnología unión europea

Entradas relacionadas

Deja tu comentario