Alemania y Holanda ganan en todo, Bruselas castigará a España

El presidente del Consejo europeo, Charles Michel, presenta esta semana una propuesta para desatascar las negociaciones sobre el Fondo Europeo de reconstrucción que condena a España a una década de recortes.

Que la última reunión del Consejo iba a terminar sin un acuerdo para el fondo de reconstrucción era algo que podíamos esperar. Lo que no parecía tan claro es que casi todo el pescado estuviera ya casi vendido antes de la próxima cumbre especial del 17 y 18 de julio. Según han publicado varios medios, el presidente del Consejo europeo, Charles Michel, prepara una propuesta llena de concesiones a los países frugales (Países Bajos, Austria, Dinamarca y Suecia) y a la Alemania de Angela Merkel.

Según informan, Michel presentará esta misma semana una propuesta donde vamos a ver más de lo mismo de lo que ya sufrimos en la anterior crisis: gana la austeridad impuesta por los países del norte a los del sur. El presupuesto del Marco Financiero Plurianual (MFF), aquel que un bloque de países liderado por Pedro Sánchez pedía que se aumentara hasta los 1,5 billones de euros, no llegará ni a los 1,1 que propuso la Comisión Europea. Una acción “para intentar salvar el fondo”, lo han titulado muchos medios, cuando realmente lo que quieren decir es “para que los países ricos le den el visto bueno”.

¿Y cómo se podrá financiar el fondo de recuperación si no se aumenta el presupuesto? Pues recortando en otras partidas europeas. Los fondos de cohesión tienen todas las papeletas. La cifra de 750.000 millones, que todavía están pendientes de un hilo hasta que la reunión de finales de la semana (o mejor dicho los frugales) le den el visto bueno, tendría que apoyarse en un presupuesto ya mermado de por sí. La Política Agraria Común (PAC), de la que España es una de las principales beneficiarias, sería la principal partida de la que se recortaría para poder financiar el fondo.

Los fondos de cohesión son aquellas partidas presupuestarias europeas utilizados para intentar igualar las rentas y economías de los Estados miembro, favoreciendo directamente a regiones más desfavorecidas con proyectos para la promoción del empleo o la cooperación regional. En el Estado español, estos fondos han financiado kilómetros de carreteras y vías ferroviarias, proyectos de I+D y de medio ambiente. Regiones con un PIB per cápita inferior al 75% de la media europea, como el caso de Andalucía, Extremadura o Galicia, han sido históricamente receptoras de estas transferencias europeas. Pero la propuesta que se presente, y posiblemente apruebe, en los próximos días pondría todo eso en peligro.

La propuesta que se presenta esta semana pone en peligro la PAC y los Fondos de Cohesión europeos, de los que varias regiones españolas se han beneficiado durante décadas

En cuanto a la PAC, España es el segundo país de la Unión Europea (UE), tras Francia, que más se beneficia de la ayudas a la agricultura. En 2018, el Estado español recibió 6.300 millones de euros en ayuda. En 2017, 5.893 millones. Por lo que las ayudas del covid-19 se pueden convertir en un “te doy de aquí para quitarte de allá”. Ayudas y préstamos (más de lo segundo que de lo primero) condicionados ahora a cambio de ver las transferencias y subvenciones europeas recortadas en los próximos siete años.

LOS QUE MÁS EXIGEN APORTARÁN MENOS

Otra de las concesiones es el mantenimiento de los descuentos que disfrutan precisamente los frugales en su aportación al presupuesto comunitario y que lleva varios años en debate y parecía que se iba a eliminar. Los frugales llevan años aportando menos de lo que les toca, según los propios tratados de la UE en los que se marca las cantidades que deberían aportar los Estados miembro según su renta. Holanda se ahorraría 1.500 millones y Suecia unos 700 anuales con esos descuentos. 725 millones y 125 millones, respectivamente en el ejercicio de 2020. Agujero que tendrán que cubrir el resto de socios.

Es curioso que aquellos que menos aportan sean los que tengan la batuta en esta Europa de las unanimidades para abrir el grifo del dinero a otros países que aportan mucho más y que no se benefician de descuentos especiales. Estados que aportan menos incluso de lo que les correspondería tienen la posibilidad de bloquear el presupuesto de la Unión, en el que Italia o España aportan mucho más que Holanda, mientras nos dicen que nos gastamos el dinero “en mujeres y alcohol” y obligan a recortar en partidas presupuestarias tan importantes como los Fondos de Cohesión o la PAC.

MERKEL Y RUTTE GANAN EN TODO

La condicionalidad de los préstamos y ayudas es el gran escollo. Y ahí también parece que van a ganar los viciosos de la austeridad. La propuesta de Michel se quita la careta solidaria y muestra su verdadera cara: la de los hombres de negro. Según fuentes de Bruselas, el control de los programas de reformas (recortes y privatizaciones) y del gasto en los presupuestos nacionales se endurecerá. Además, Alemania y Holanda han declarado que pretenden que las decisiones de ese órgano de control, que normalmente dependen de la Comisión Europea, tengan que ser ratificadas en el Consejo de ministros de la UE, donde podrán volver a imponer sus vetos y negociaciones, no sea que a su presidenta, Ursula von der Leyden, le de por ser más solidaria y comprensiva. No quieren ni un solo cabo suelto, y si para ello tienen que crear una Troika que hable alemán y holandés, pues la impondrán.

La propuesta del Consejo europeo se quita la careta solidaria y muestra su verdadera cara: la de unos hombres de negro que hablarán alemán y holandés

Otros aspectos de la negociación también parecen que se decantarán hacia el eje austeritario. Pretenden cambiar la metodología propuesta para repartir el fondo. No les vale el “que reciban más ayudas los países más afectados o los que tengan un mayor desempleo”, sino que pretenden que se midan en función de la caída del PIB en los años posteriores. Los plazos de devolución también se modifican en esta propuesta. La presentada por la Comisión Europea planificaba que la UE empezara a devolver los préstamos después de 2028, pero tanto los frugales como Berlín habían exigido que fuera antes. Y, por lo que comentan diversos medios sobre la propuesta del Consejo europeo, también van a ganar en esto y los reembolsos empezarán antes de dicho año.

En resumen, si se aprueba la propuesta de Michel, los países más ricos aportarán menos en proporción al resto. Las regiones españolas que se benefician de la PAC o de los Fondos de cohesión verán las transferencias de los próximos siete años recortadas. La gran mayoría de las “ayudas” serán préstamos condicionados a reformas estructurales y control sobre los presupuestos por parte del Consejo en vez de la Comisión. El dinero se devolverá cuándo Merkel y Rutte pidan, en los plazos que ellos deseen y los nuevos hombres de negro hablarán alemán y holandés. La Europa de las dos velocidades rompe su cohesión y abandona a los países del sur. A no ser, claro, que Sánchez se alíe con otros países del sur europeo o fuertemente afectados por la pandemia y de un puñetazo encima de la mesa de negociaciones. Pero España no tiene ni el margen ni el poder de dar esos puñetazos en este momento, y eso Merkel y Rutte lo saben bien.



Yago Álvarez Barba

El Salto

Créditos a la foto de cabecera: Imagen de Byron Maher

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