El alumnado universitario becado demuestra mejores resultados académicos

El anuncio de la eliminación del criterio académico para las becas universitarias ha generado rechazo entre los defensores de la “cultura del esfuerzo”, pero la actualización de cifras del sistema universitario demuestra lo que los expertos ya advertían: los estudiantes becados son los que más rinden, y las ayudas han de buscar paliar la desigualdad social en el acceso a la educación superior.

El anuncio del ministro Manuel Castells de que las becas universitarias se darán a aquellos estudiantes “que simplemente tengan necesidad económica”, eliminando así el criterio académico que exigía un 6,5 mínimo de nota para acceder a ellas, no gustó a algunos sectores que contemplan las ayudas como un premio al esfuerzo y no como una compensación de las desigualdades sociales existentes en el acceso a los estudios universitarios. Son varios, sin embargo, los informes que recogen las consecuencias de estas desigualdades, evidenciando que los hijos e hijas de familias de clase socioeconómica baja estudian menos en la universidad o eligen carreras en base a criterios diferentes.

El Ministerio de Universidades anunció la semana pasada que el nuevo sistema de becas cambia los umbrales de renta, lo que sumará más de 70.000 estudiantes a quienes ya pueden recurrir a estas ayudas. A esto se añade que el Gobierno prevé duplicar el número de becas universitarias al realizar estos cambios, con el objetivo de paliar la situación derivada del “decreto Wert”, por el que se endurecieron los requisitos para acceder a las becas y mediante el cual se dejó fuera del reparto a miles de personas.

La Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE) admitía en un informe publicado a principios de este año que el método diseñado por el popular excluía a parte del alumnado, por lo que pedía reconsiderar las cuantías del umbral 1, que llevaban años sin ser abordadas: “La reducida cuantía del techo del umbral 1 (…) responden, más que a garantizar la igualdad de oportunidades, a la decisión política de limitar el gasto presupuestario destinado a becas universitarias”.

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El nuevo sistema de becas cambia los umbrales de renta, lo que hará que más de 70.000 estudiantes más puedan acceder a ellas. El Gobierno prevé así duplicar el número de becas universitarias al realizar estos cambios

Sobre el criterio de nota, el informe de la CRUE recuerda que “sin cuestionar la relativa eficacia que haya podido introducir en el rendimiento de los becarios las exigencias académicas (…) éstas no pueden actuar ralentizando la presencia en los estudios universitarios de las personas más desfavorecidas”. Esta posición defendía la investigadora Helena Troiano cuando argumentaba para El Salto que “presuponer que los estudiantes becados se van a demorar porque confían en sus becas es algo que los datos desmienten, por lo que no hace falta que les aprietes más”.

La actualización de datos del sistema universitario español publicada el pasado martes 25 viene a confirmar las afirmaciones de Troiano: el número de créditos aprobados en 2019-2020 fue de un 52% en el caso de los becados frente al 36% en el caso de los no becados, la tasa de rendimiento y éxito, así como la nota media, fueron más elevada entre los beneficiarios de las ayudas, y el abandono del estudio el primer año se reduce al 15,5% entre quienes perciben soporte económico frente al 24% de quienes no. 

También en el caso de los másteres los resultados son mejores entre los becarios, y el argumentario de los expertos que recuerdan que las becas deben ser contempladas como un recurso para compensar las desigualdades existentes en el sistema universitario y no como un premio —de hecho ya existen otro tipo de reconocimiento económicos al desempeño— es apoyado por numerosas organizaciones estudiantiles que llevan años reclamando la eliminación del criterio académico, como Estudiantes en Movimiento.  

OTROS DATOS RELEVANTES DEL SISTEMA UNIVERSITARIO

La actualización del Ministerio de Universidades desgranando planteamientos del sistema universitario arroja informaciones llamativas. Entre el personal docente e investigador, en el curso 2017-2018 cerca de 43.000 eran funcionarios, frente a los 54.600 contratados, de los cuales más de la mitad, 23.800 personas, estaban bajo el régimen de profesor asociado, una figura sobre la que el personal docente lleva años reclamando la revisión de condiciones laborales. 

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Otro de los aspectos que se aborda es la estructura económica de las universidades públicas, donde los datos ofrecidos por el Ministerio vienen a confirmar los estudios recientemente publicados por el Observatori del Sistema Universitari, que ha analizado la inversión pública de las administraciones en las universidades y concluido los efectos perniciosos del sistema de horquillas que también será suprimido por el Ministerio de Universidades.

Un tercer aspecto relevante es que la distribución por sexo en las distintas ramas de enseñanza sigue resultando poco homogénea. En los grados, tanto en los matriculados del curso 2018-2019 como en los egresados del curso 2017-2018 las mayores diferencias entre el porcentaje de hombres y mujeres se dieron en la rama de Ingeniería y Arquitectura —más de siete de cada diez son varones— y la rama de Ciencias de la Salud —siete de cada diez son mujeres—, tendencia que se replica en el caso de másteres y doctorados.



El Salto

Créditos a la foto de cabecera: Dos estudiantes en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid. / Imagen de David F. Sabadell

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