CRÓNICAS POR LOS CODOS: Estados de Ánimo

Películas para Todos los Estados de Ánimo (que se me ocurran)

Hola de nuevo! Mi idea para este artículo era que fuese una lista de recomendaciones para películas que podíais ver según el estado de ánimo que pudierais tener durante el confinamiento, pero entre que ya se está desescalando y que internet, esperemos que no como el COVID, es para siempre, he decidido escribirlo para estados de ánimo en general. Si eres un churumbel leyendo esto en el 2050, y pensando “COVI-qué?”, pues oye, enhorabuena. Por otro lado: ya tenéis coches voladores? Porque aquí, de momento, nada. “Regreso al Futuro” nos mintió. Si eres un churumbel leyendo esto en el 2050, y pensando “Regreso al qué?”, corrige eso pero YA.

ESTADO JAPIFLAUER

Aunque parezca mentira, hay gente que es perfectamente feliz. Si eres de esos, tienes mi envidia total. Nunca he entendido que estar rematadamente satisfecho con tu vida no fuese cool. Sigue así. Puede que estés leyendo esto y no eres tan feliz, pero quieres un poco de eso. Pues también: esta va por ti.

Para vosotros, la película “El Niño de Marte”, de Menno Meyjes, basado en una historia autobiográfica de David Gerrold. En ella John Cusack interpreta a David Gordon, un autor de ciencia-ficción de éxito (paréntesis: no sé si lo de cambiar el apellido a Gordon fue cosa de Cusack. Solo diré que él co-escribió el guión de “Alta Fidelidad”, donde el personaje del libro, Rob Fleming, fue cambiado por Rob Gordon. A ver si algún día interpreta a Gordon Ramsay, pero se llama Gordon Gordon).

Al principio de la historia, David está pasando una mala racha: su esposa acaba de fallecer, lo cual, obviamente, le ha dejado un vacío creativo y emocional, hasta que recibe la noticia de que el proceso de adopción que había empezado en pareja se ha completado y hay un niño elegido para él, si lo quiere.

El niño en cuestión es Dennis (Bobby Coleman), un niño sensible, tímido… y que está completamente convencido de que viene de Marte. David duda ante la propuesta, pero al reconocer pinceladas de su propia infancia y obsesión por las estrellas, decide probar lo de ser padre.

Y allí os quedáis. Por qué destaco esta película? Es mi favorita? En absoluto. Pero hay pocas películas que haya visto en mi vida tan rematadamente de buen rollo. No hay ni una sola persona en la cinta con malas intenciones, lo cual si lo piensas, es muy poco común. Lo que tenemos aquí, durante hora y tres cuartos, es ni más ni menos que un grupo de personas descubriendo lo difícil que puede ser a veces amar, pero empeñándose a ello a toda costa. No quiero desvelar más del argumento, solo decir que el reparto está fenomenal (hasta John Cusack, a quien pillamos aquí justo antes de descender a los infiernos de producciones barateras), tiene momentos muy originales, y que cuando algún amigo queda conmigo estando de bajón y quieren algo bonito, les pongo esta película y nunca falla.

Además, me hizo enamorarme de una de las canciones más buenrolleras de la historia (Guardianes Vol. 2 ya hizo que me quisiera casar con ella): “Mr. Blue Sky”, de E.L.O.

ESTADO QUETEFOSTIO

Te sientes algo agresivo? La adrenalina te sale por los poros? Pues podrías ir a mucho peor y ver “The Raid” y su secuela, películas de Indonesia, pero dirigidas por el galés Gareth Evans.

Evans había dirigido una película de bajo presupuesto llamada “Footsteps”, cuando, cosas de la vida, le dio por ir a Indonesia para filmar un documental sobre el arte marcial pencak silat. En sus investigaciones conoce al joven repartidor de una empresa de telecomunicaciones Iko Uwais, quien le impresiona tanto que deciden rodar juntos la cinta “Merantau”. Y, si bien esta película está bien sin deslumbrar, promete lo suficiente como para que decidieran ir a por todas con la película que nos ocupa.

“The Raid” (“Redada Asesina” en España) relata el infierno que vive Rama (Uwais), un policía novato, aunque noble y altamente preparado, cuando su escuadrón es llevado a invadir un alto edificio donde reside la escoria más peligrosa de la ciudad. Una matanza inicial deja a Rama prácticamente solo ante el peligro, y se verá obligado a sobrevivir, planta tras planta, a una serie de asaltos cada vez más brutales.

La historia es básicamente una premisa para algunas de las secuencias de acción más exhilarantes jamás rodadas, lo cual casi se multiplica en su secuela, que expande el universo de la primera parte para ofrecernos lo que viene a ser una versión asiática de “El Padrino”, pero con muchas más tortas.

Lo que es evidente viendo la película es la maestría de todos los implicados, a destacar Uwais (obviamente) y Yahan Ruhian, un monstruo despiadado que interpreta a “Perro Loco”, el secuaz más sanguinario de la historia. De hecho, Hollywood tomó nota, y ambos fueron contratados para conducir las escenas de pelea de “El Despertar de la Fuerza”, donde ambos tienen cameos que aprovechan más bien poco su talento, pero lo que queda claro es que lo que eleva la película a obra maestra del género es el genio de su director, Evans.

Iko Uwais ya está haciendo su hueco en el género, de manera más mainstream, por ejemplo, en la serie de Netflix “Wu Assassins”, pero nada de lo que ha rodado fuera de este universo llega a la pantorilla rota de estas, salvo quizás “The Night Comes for Us”, también en Netflix, junto a otro alumno aventajado de “The Raid”, Joe Taslim.

Esto es debido al gran saber hacer de Evans a la hora de colocar cámaras, iluminación y montar para crear un ambiente asfixiante de una tensión que solo va a más. Si no sabéis lo importante de un director a la hora de potenciar una cinta de acción, esta duología debería ser escuela.

Evans, por su lado, ha apartado su epopeya oriental temporalmente (piensa rodar una tercera, una vez todos hayan descansado lo imprescindible) para traernos otro título de Netflix, “Apostle”, donde nos ofrece una especie de “Wicker Man” con mucha más mala leche, cuyo fallo principal parece ser simplemente no ser “The Raid”, y ahora la serie “Gangs of London”. Pero esperamos con ansias su regreso a Indonesia.

Y mientras tanto una moraleja: trata siempre bien a los repartidores, no vaya a ser que sepan repartir de otra manera.

ESTADO NECESITODESAHOGO

Aquí os hago una recomendación muy abreviada, y una advertencia: ved en cuanto podáis el documental “Dear Zachary”, y, lo más importante, NO LEÁIS NADA ANTES. NO VEÁIS EL TRAILER. Ni siquiera os hago una sinopsis. Solo os diré que es posiblemente la película que más sentimientos me ha provocado en mi vida, a un nivel extremo, a más no poder. No os la perdáis, pero coged aire, que vienen curvas.

ESTADO TODOESUNACACA

En el 97 estuve trabajando, en un año sabático, en una escuela de idiomas en Palma de Mallorca. Era un trabajo subvencionado que me pagaba muy bien por las pocas horas que hacía. Así que me puse una meta, que fue ver todo lo que se estrenaba en cine ese año escolar.

Un buen día me aventuro a ver la película “Funny Games”, una producción austríaca de la que no sabía nada. Por el título, intuía una comedia. Salvo en algún tema elección de novias, pocas veces me he equivocado tanto. 100 minutos y un desmayo en plena sala después, salí con una visión bastante nihilista del mundo.

23 años después, este título es más que conocido, así como la reputación de su director, Michael Haneke. Pero lo que no sabe todo el mundo es que Haneke tenía un propósito muy concreto con esta película. El argumento en sí va sobre una familia pija, que visita su casa del lago para encontrarse a dos jóvenes psicópatas que les harán pasar por todo tipo de torturas psicológicas durante doce horas; aunque la intención de Haneke iba más allá: harto del ensalzamiento hollywoodiense de la violencia quería poner al espectador directamente en la línea del fuego. Quienes sufren en pantalla son los protagonistas, pero la víctima real de la película, por expreso deseo de Haneke, es el espectador.

Una cinta deprimente, sin esperanzas, que te obliga a sufrir junto al reparto (del cual, curiosa y trágicamente, el 60% murió en la vida real demasiado joven), que te hace plantearte qué yace tras esas sonrisas enigmáticas de algunas personas. Pero, para el que busca eso, altamente recomendable.

Como sabréis, diez años más tarde Haneke se vio frustrado por la floja acogida del título en USA, su público más buscado (normal: estaba en EXTRANJERO), e hizo un remake toma por toma en inglés con Naomi Watts y Tim Roth, lo cual para mis gustos diluye la propuesta, el impacto es mucho mayor con un reparto desconocido.

Así que yo me quedo con “Funny Games 97”. Pero para mal.

Y ya está! Obviamente nuestras almas son mucho más complejas que eso y hay muchos más estados de ánimo, así que si estáis pasando por alguno que me he saltado, decídmelo en las redes de “Cine por los Codos” e intentaré acomodarlos.

Que sigáis bien, o mal, o yo qué sé.

Toni “McGinty” Rodriguez

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