La nueva composición de los sedimentos marinos: arena, nutrientes y plásticos

Un grupo de científicos internacionales descubre que la mayoría de estas partículas, en gran parte provenientes de los textiles y la ropa, acaba concentrada en zonas de gran biodiversidad.

Un grupo de científicos internacionales ha revelado el mayor depósito de microplásticos jamás registrado en los océanos y ha descubierto que la mayoría de estas partículas, en gran parte provenientes de los textiles y la ropa, acaban concentradas en zonas de gran biodiversidad.

Hasta ahora se sabía que el plástico que flota en la superficie de los océanos, formando por ejemplo las islas de basura, solo constituía alrededor de un 1% de los plásticos que llegan a los mares y que el 99% restante se acumulaba en el fondo. Sin embargo, apenas se conocía su destino ni su distribución.

El grupo de científicos que estudió el mar Tirreno en la costa oeste Italia encontró que las corrientes profundas que desplazan oxígeno y nutrientes desde la superficie son también las que arrastran estas micropartículas creando “depósitos de microplásticos” en los mismos lugares que forman epicentros de vida marina.

Como advierten los autores, que han publicado su descubrimiento en Science, esto supone que los efectos sobre los ecosistemas pueden ser más altos de lo que se pensaba, y el peligro de que los microplásticos entren en la cadena alimentaria y lleguen hasta los humanos podría ser aún mayor.

“Es nefasto pero los plásticos se han convertido en un nuevo tipo de sedimento que se distribuye por el fondo marino junto a la arena, el cieno y los nutrientes”, explica Florian Pohl, de la Universidad de Durham.

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En su caso, encontraron hasta casi dos millones de microplásticos concentrados en un metro cuadrado de cinco centímetros de grosor del fondo marino, de los cuales más del 70% era fibras de materiales textiles y ropa, y el resto fragmentos en descomposición.

“La mayoría conocemos las ‘grandes manchas de basura’ de la superficie”, dijo el autor principal del estudio, Ian Kane, “pero nos quedamos impactados por la alta concentración de microplásticos que encontramos en el fondo del océano”.

Debido a su tamaño, menos de cinco milímetros, los microplásticos constituyen una posible amenaza para múltiples seres marinos por su capacidad de entrar fácilmente en la cadena trófica. Algunos estudios han demostrado que las ascidias, las esponjas o los corales de aguas frías los ingieren bien a través de su aparato digestivo o de ventilación, mientras que otros señalan su presencia en peces predadores como la caballa, que nosotros consumimos a su vez.

Para los autores, los hallazgos ofrecen un nuevo paso para poder localizar los lugares donde se concentran los plásticos que acaban en el océano, que según las estimaciones oscilan entre cuatro y 12 millones de toneladas al año. “Hemos mostrado que los estudios detallados de las corrientes profundas pueden ayudarnos a seguir los canales de transporte en el fondo marino y encontrar los microplásticos ‘perdidos’”, dijo Mike Clare, del Centro Nacional de Oceanografía del Reino Unido.   

Sin embargo, apuntan, eso no resulta suficiente. Los datos indican que sería necesario mejorar los sistemas de filtración y las plantas de tratamiento de agua que pudieran impedir la entrada de este material en los entornos marinos. “Al final las intervenciones en las políticas son necesarias para limitar el flujo de plásticos en los entornos naturales y minimizar sus impactos en los ecosistemas del océano”, advierten.

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Laura Rodríguez

eldiario.es

Créditos a la foto de cabecera: Microplásticos recogidos por el National Oceanic and Atmospheric Association Marine Debris y fotografiados en laboratorio. / CHESAPEAKE BAY PROGRAM

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