La Zona de Chernóbil

Stalking Chernobil

La Zona de Exclusión alrededor de Chernóbil ha despertado el interés de miles de personas desde el 26 de abril de 1986. Allí han acudido artistas, científicos y turistas a quienes les fascina la transformación del ecosistema tras la marcha de los seres humanos. Iara Lee ha explorado estas personas y las comunidades, estables o no, alrededor de la Zona para su documental Stalking Chernobyl y comparte aquí sus impresiones sobre esta y los recientes incendios.

Cuando visité por primera vez la Zona de Exclusión de Chernobyl en 2017, no tenía intención de hacer una película. Sin embargo, la cultura que encontré allí me cautivó. Tienes esta área que fue el sitio de uno de los desastres más terribles en la historia de la era nuclear, pero ahora han pasado tres décadas. Los bosques y la vida silvestre se han apoderado de nuevo de lugares que los humanos abandonaron. Y la gente también ha comenzado a regresar. Algunos son buscadores de emociones. Algunos son artistas. Algunos son científicos. Quería documentar lo que están encontrando allí y su fascinación por lo post-apocalíptico. Por supuesto, sobrevolando todo esto están las preocupaciones medioambientales y por los derechos humanos, relacionadas con nuestro consumo de energía y si deberíamos estar buscando fuentes de energía nuclear en una era de cambio climático. Entonces, para mí, esto no es solo un vistazo a una subcultura subterránea, sino también una oportunidad para que el público piense más profundamente sobre algunos problemas sociales muy relevantes. Estos problemas se exhiben en la Zona de Exclusión, pero nos afectan en todo el mundo.

La Zona de Exclusión es, sin duda, un lugar habitual y especial. Puedes sentirlo si vas allí. Fue precisamente entonces cuando entendí personalmente la atracción que tiene para la gente. Pero sí creo que es peligroso idealizarla. Sí, la vida silvestre y los bosques se han recuperado en ausencia de asentamientos humanos, y hay algo un poco poético en eso. En última instancia, sin embargo, sigue siendo un sitio trágico.

Sí, la vida silvestre y los bosques se han recuperado en ausencia de asentamientos humanos, y hay algo un poco poético en eso. En última instancia, sin embargo, sigue siendo un sitio trágico.

Algunas personas que van allí minimizan la tragedia pasada y el persistente peligro de radiación. Creo que es una verdadera preocupación. Durante las últimas semanas, ha habido grandes incendios forestales en Ucrania que se han extendido a la Zona de Exclusión, y algunos incendios incluso se han acercado mucho a la planta de Chernóbil. Existe la preocupación de que la quema de áreas boscosas podría aumentar los niveles de radiación en el aire, ya que las plantas han sacado algo de la radioactividad presente en el suelo que de otro modo hubiese permanecido enterrada. El gobierno ha minimizado ese peligro, pero algunos científicos preocupados están reportando niveles de radiación considerablemente mayores de lo normal.

Para mí, los incendios forestales son una nueva tragedia que agrava una más antigua. Ilustran que el desastre en la década de 1980, hace más de treinta años, no es solo una cuestión de historia. Es algo que sigue teniendo consecuencias para nuestro planeta. Es ese tipo de impactos a largo plazo, impactos que pueden extenderse más allá del alcance de la vida humana, lo que creo que debería hacernos pensar con mucho cuidado sobre las desventajas de la energía nuclear.

Stalking Chernobyl está disponible, con opción de subtítulos en portugués o en catellano, en Youtube y Vimeo.


Iara Lee
Directora de ‘Stalking Chernobil’

El Salto

Créditos a la foto de cabecera: Stalker en la Zona de Exclusión de Chernóbil. / Iara Lee – Imagen del documental ‘Stalking Chernobyl’.

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