Más Clark Kent y menos Superman

«Vamos a reivindicarnos como gente corriente, no como héroes».

Llevamos semanas confinados en casa. Tantas ya que nos cuesta dar rápidamente un número concreto.

Nuestras ventanas y balcones al mundo exterior son los medios de comunicación, los únicos que nos permiten ver más allá de nuestra calle o barrio. Y en estos medios se está repitiendo una y otra vez una palabra mágica, una palabra talismán, que resume a todas las profesiones que tienen que trabajar de cerca con el coronavirus: héroes.

De repente, nuestros familiares cajeros, sanitarias, nuestros compañeros camioneros o limpiadoras, nuestros conocidos policías o cuidadoras, se han convertido en héroes.

Hace ya más de cuatro años que nos dejó Bowie, el genio de Brixton, pero su canción Heroes parece más actual que nunca: «Todos podemos ser héroes, sólo por un día, podemos ser héroes».

Sí, todos podemos ser héroes, pero trabajar en medio de una crisis sanitaria sin precedentes, no nos debería convertir en héroes.

No, me temo que en esta crisis tenemos que reivindicar más otra canción, incluida en la banda sonora de la película Mad Max 2, más apropiada para este mundo apocalíptico que estamos viviendo, esa que cantaba Tina Turner y que decía que «no necesitamos otro héroe».

No, no necesitamos héroes, en muchos casos de usar y tirar, con contratos precarios, trabajando con situaciones durísimas y sin medidas de protección.

No necesitamos héroes. Y menos aún héroes del silencio, que trabajen para salvarnos, pero que lo hagan sin reivindicar un mínimo de condiciones dignas de trabajo.

No estamos en una guerra, por mucho que algunos se empeñen con sus hechos o dichos. No luchamos contra un enemigo, es un virus. 

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Un virus que no necesita ni siquiera un chasquido de dedos para eliminar a la mitad de la población de la Tierra, pero que no es ni siquiera malvado. Es aún mucho peor, no tiene conciencia de sí mismo, de su letalidad.

Una amenaza invisible para toda la Humanidad más terrible aún que Thanos, de la que no nos van a salvar unos héroes o superhéroes vengadores con poderes extraordinarios.

En esta crisis no necesitamos a Batman, un caballero oscuro, vengativo, obsesionado con el color negro; necesitamos a su alter ego, a Bruce Wayne, un empresario que produzca, que construya, que sea responsable social y económicamente con la sociedad y con los trabajadores para poder paliar la crisis brutal que se nos viene encima.

No necesitamos a Superman, la ayuda que viene volando lo hace ya en aviones desde todo el mundo; necesitamos a Clark Kent, necesitamos a un ‘tímido reportero’ comprometido con la verdad, necesitamos a Lois Lane o Jimmy Olsen, periodistas que hagan información veraz en tiempos de bulos y manipulación informativa.

Menos Spiderman, ya tenemos suficientes adolescentes hormonados subiéndose por las paredes en nuestras casas, y más fotoperiodistas como Peter Parker, empeñado en que su editor no use su periódico para hacer campañas de desprestigio.

En vez de Wonder Woman, con su lazo mágico que hace perder la memoria, más enfermeras como Diana Prince, que nos curen y nos recuerden cuando esto pase que todo tiene que cambiar para no repetir errores vitales.

Ya tenemos bastantes Hulks, bestias verdes de ira destructiva, hinchadas de testosterona, que atacan cualquier cosa que consideren una amenaza para ellos, generando caos y destrucción.

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Nos hacen falta más bioquímicos, matemáticos, físicos… como Bruce Banner, científicos que nos ayuden a prevenir, paliar y solucionar pandemias como esta.

No nos hace falta otro Capitán América, un súper soldado que idealiza una imagen de su país y que, con la bandera como único traje, utiliza su escudo para atacar. Ahora nos hacen falta soldados como Steve Rogers, frágil, sin poderes, cuyo patriotismo es trabajar por su país, ayudando a desinfectar, llevando las bolsas de la compra a ancianas a su casa, o construyendo hospitales de campaña.

Ni siquiera los altivos dioses nórdicos a los que pedimos ayuda pueden salvarnos esta vez, están ahora mismo más preocupados por salvar su Asgard y su Valhalla, su morada de los caídos.

En esta crisis sanitaria no necesitamos a héroes, a gente que se tenga que  jugar la vida por nosotros, necesitamos proteger sus vidas y que las compartan con nosotros para poder superar esto, dejando a la mínima gente posible en el camino.

Vamos a reivindicarnos como gente corriente, no como héroes.

Para solucionar esta crisis histórica necesitamos más a Clark Kent y menos a Superman.



Javier Durán

La Marea

Créditos a la foto de cabecera: Imagen de Anh Nguyễn Duy en Pixabay

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