Ay, los BOTS

Hordas de alimañas tecnológicas disfrazadas de chicas guapísimas con nombres impronunciables se ponen al servicio de George Soros y dan su apoyo cibernético al Gobierno. Preguntadas por este medio, ‘bzzzt’ ha sido la única respuesta.

Bueno, en realidad no. Vamos a explicar el asunto de los likes (‘me gusta’), los ‘me disgusta’, los ‘me divierte’ y los ‘me encanta’ de los BOTS que tanto juego está dando a medios de desinformación, o de información felativa como ABC, El Mundo o La Razón, que o bien son ignorantes (malo) o bien confían en la ignorancia de sus lectores (aún peor); y que también está dando mucho juego a los que precisamente se tragan todas estas cosas sin cuestionar y las difunden, así como a los pseudoperiodistas camisas negras de los medios citados.

¿Bots? ¿pero qué me estás contando?

Los bots son cuentas falsas, cuentas creadas con contenido vacío, fotos genéricas, dispuestas a ser usadas como sicarios contratados para dar ‘me gusta’ o retuitear al objeto de su promoción. Son creadas por empresas que se dedican la publicidad en las redes sociales y en ocasiones para usos más oscuros, aunque las empresas que venden estos servicios no suelen preguntar nada más que ‘dónde tenemos que poner las cuentas’. Money is money, y es el mercado, amigos. El uso de bots en las redes sociales es algo habitual y los contratan muchas empresas para dar relevancia a sus publicaciones.

Por eso también se han hecho habituales en campañas políticas, recordemos la campaña electoral estadounidense del ahora presidente Trump, el Brexit o la propia campaña electoral española. Y claro, por qué no mencionar cierta ‘manifestación online‘ de YouTube.

Al rico bot, oiga, lo tengo de temporada, fresco, sano, para el niño, para la señora, para el abuelito. Me los quitan de las manos.

Cómo tratan los medios esta información

Muchos medios publican noticias a sabiendas de que no cuentan toda la verdad, porque lo que interesa no es el bulo, sino sembrar la duda. Y si bien a algunos les da lo mismo y se llenan los brazos de mierda hasta los codos y la boca también, últimamente el ‘bulo gate’ no es algo en lo que se quieran involucrar directamente medios que prefieren ser más sofisticados a la hora de ‘informar’. Bueno, no mucho más sofisticados, que no se flipen. Y aunque el artículo enlazado de El Confidencial nos comenta la opinión de personas que ‘no creen’ que los bots sean comprados por el Gobierno, no despeja la duda:

“Como nota discrepante, otro de los expertos, que también prefiere ocultar su identidad, sí señala al Gobierno y, aunque no aporta pruebas fehacientes, sí asegura que esto tendría sentido para el ministerio de Salvador Illa. Según él, detrás de la acción hay una cantidad de dinero importante y puede que la campaña esté organizada a través de una agencia o empresa internacional especializada en estos temas.” Así nos reza el artículo.

Como hemos señalado, lo de despejar dudas mal, lo de sembrarlas, bien.

Medios de la derecha a punto de ser sutiles y sofisticados en el tratamiento de la información.

Si se cuenta solo una parte de lo que sucede para obtener el efecto deseado, y se apunta hacia el lado equivocado, es decir la supuesta manipulación mediática, censura, o «chavismo!» ejercido por el gobierno o por las «hordas socialcomunistas y etarras» que se encuentran detrás de todo este plan para hundir a España desde los que ahora tienen el poder, se obtiene el resultado buscado, la sospecha y finalmente el rechazo del que lee la ‘noticia’. Que sepáis que mientras estaba escribiendo lo de ‘hordas socialcomunistas’ me ha dado la risa floja.

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Y oye, que no somos los mayores fans del Gobierno. Pero ¿por qué mentir si para cuestionar al Gobierno puedo hacerlo con una crítica más fundamentada? Si bien se pueden discutir muchas cosas sobre las críticas mismas, es una obligación de los medios cuestionar las labores de un gobierno, como también es obligación hacerlo a través de información veraz y contrastada.

La respuesta podría ser porque contrastar cuesta tiempo, esfuerzo y por lo tanto euros de sueldo a los investigadores.

Y publicar una noticia de mierda basada en cuatro tuits y dos publicaciones de Facebook de ‘FulanoIndignado Alicante Viva España’ o ‘Rosa Díez’ (sí, esa Rosa Díez) no cuesta nada. Incluso es probable que se la encarguen al becario que en tiempos de coronavirus trabaja gratis para poder optar a un puesto de ayudante de ayudante de un redactor cuando todo esto pase.

Rosa Díez dando vergüenza ajena en twitter, como siempre. Qué juego da esta señora.

Los bots en Twitter se programan para un comportamiento particular, de hecho la única manera de dar relevancia en Twitter es retuiteando publicaciones de quien se pretende promocionar, dando ‘me gusta’ o repitiendo un hashtag hasta la saciedad. Eso es promoción ‘positiva’.

En cambio en Facebook el comportamiento es ligeramente diferente, porque existen varias opciones de reacción ante las publicaciones. Se puede compartir la publicación, aunque eso no asegura ‘apoyo’ porque se pueden compartir como ejemplo de algo negativo, y se puede reaccionar a las publicaciones con cuatro reacciones básicas: ‘me gusta’, ‘me enfada’, ‘me encanta’ o ‘me divierte’. El ‘me asombra’ no lo tenemos en cuenta porque a estos efectos no cuenta, y además, ¿quién narices usa el ‘me asombra’?.

Foto real de los bots en acción. En serio.

Al grano…

Pues bien, he aquí la explicación.

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Una legión de bots se programa para dar, por ejemplo…

– Un 15 por ciento de “me encanta”.
– Un 15 por ciento de “me gusta”.
– Un 40 por ciento de “me cabrea”
– y otro 30 por ciento de “me divierte”.

Si programas 20000 bots para dar solamente “me cabrea” lo que das es el cante. Y la suspensión masiva de las cuentas.

Así logras influir en los resultados (no quieres darles la vuelta) porque no es lo mismo 2000 “me cabrea” que 8000 “me cabrea” en un total de 30000 o 40000 reacciones.

Como consecuencia el que lo ve tiene una sensación distinta de la percepción de los demás. Aunque los demás sean bots ya que a priori nadie sabe que son bots. Y los abuelitos en su casa menos. Y la gente que no va más allá que de mirar las reacciones, tampoco.

De esa manera el ejército de bots no elige solo una opción, se distribuye entre las opciones para no levantar sospechas, por eso también hay muchos ‘me gusta’ o ‘me encanta’, pero teniendo en cuenta que el objetivo principal de las cuentas automatizadas es cambiar el número máximo de algunas reacciones, como ‘me divierte’, o ‘me cabrea’, que ante una publicación del gobierno es una desaprobación clara, así la percepción sobre la publicación que tienen las personas que la ven no será que la misma tiene una desaprobación mayoritaria, pero sí una desaprobación significativa, lo que evidentemente puede influir en su percepción y ayudar a cambiar su opinión cobijado en la mentalidad de grupo.

¿Habéis visto esta explicación en alguna otra parte? Probablemente no, porque no interesa contar realmente cómo funciona el reclutamiento y comportamiento de los bots, sino como ya dijimos, sembrar la duda.

Y aquí iba una cita de alguien famoso sobre esos momentos en los que la duda es muy mala, pero la verdad no encontramos ninguna, así que en esto sí que tendrán que fiarse de nuestra palabra.



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Créditos a la foto de cabecera: Nos comen los bots, los bots nos comeeen.

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