Memondo Sonoro #3 Lick The Tins

Y es que hay que distraerse. No solo de lucha de clases y coronavirus vive el hombre o la mujer. #NoTodoEsCoronavirus, también está la inminente apocalipsis económica. Que os pille cantando.

En 1985 editaba en Londres su primer sencillo el conjunto musical “Lick the tins” (“Lame las latas”, nombre por el que conocían a un vagabundo en el pueblo de Ronan Heenan, uno de los componentes del conjunto) (verídico). Se trataba de la canción “Can’t Help Falling in Love” (“No puedo ayudar a los que están cayendo en el amor”), una canción con un estilo folclórico acelerado, alegre y vital, que nos recuerda los ritmos tradicionales irlandeses para bailar bajo los efectos de una jarra de whiskey.

Y de hecho, no solo nos los recuerdan a nosotros, también se los recordaron a Stephen Frears en 1993, quien decidió incluirla en la banda sonora de su película “The Snapper” (título criminalmente traducido en España como “Café irlandés”) (verídico). Puedo atestiguar que la gente que no se suele quedar a leer los títulos de crédito en el cine, al escuchar la música, se paraba y se quedaba hasta el final, a ver qué canción era esa (verídico, también).

Curiosamente, ese mismo año, UB40 publican una soporífera versión de este tema de Lick the tins, convirtiéndolo en una especie de truño del quince sin pizca de pasión ni interés. De hecho eminentes investigadores del Conservatorio Superior de la Universidad de Wildstone sostienen que esta es la versión que inspiró a Elvis Presley, quien la escuchó ese mismo año desde el hotel de Buenos Aires en el que se alojaba bajo el pseudónimo de John Burrows. Gracias a ello, cuando volvió con la Tardis a 1961 pudo transmirles la idea a George David Weiss, Hugo Peretti y Luigi Creatore, quienes figurarían como compositores del tema que Elvis interpretará (o interpretó, no sé, ya me he perdido) en la película Blue Hawaii. Esta versión recortó las polcas que incluye la original, y usa también el ritmo cansino de UB40, aunque hay que reconocer que tuvo el buen gusto de quitarle la basura reggae-dub de estos.

Y ya, sin más prostíbulos, pasemos a la versión original de “Cantjelpfolininlaf”, o “No puedo evitar enamorarme”.



Luisa Berrocal

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