La comunidad ante la crisis: las manos de los trabajadores

Available in / Disponible en: English, Español. El  mensaje evidente del COVID-19, para muchos que ya lo habían reconocido, sigue siendo cuán conectados estamos. Mientras el mundo observa y absorbe mensajes mezclados, para el tejido social -el pueblo- la realidad se convierte en preguntas y una búsqueda de respuestas, de liderazgo.

Cuando lo único que escuchamos son los mismos mensajes repetidos que no responden a la realidad actual, muchas personas asumen responsabilidades -y contribuyen con sus esfuerzos.

Mi hija trabaja en una pequeña tienda de costura en Bellmore, Long Island, propiedad de, operada y regentada por mujeres. Aunque Runway Couture se especializa en vestidos de noche, durante este terrible estado de emergencia recogen y ofrecen sus habilidades, talentos y recursos: su deseo de ser parte de una solución. Las copropietarias, Kim Towers y Blanca Fuentes llaman a sus contactos todos los días, se aseguran de que sus costureras puedan trabajar y ajustan sus planes a la prioridad del momento que es el de crear y entregar mascarillas a hospitales o establecimientos locales que lo necesiten con urgencia.

Después de varias llamadas a proveedores locales y de Nueva York, la gerente, con guantes y una mascarilla protectora, se dirige a Manhattan, recoge los bultos, los limpia y desinfecta, luego los entrega a la tienda. Las costureras tienen kits para trabajar de forma segura desde casa. Kim y Blanca coordinan el trabajo, mantienen a sus empleados contribuyendo y hasta ahora siguen entregando mascarillas. Kim, Blanca y sus empleadas continuarán hasta donde la cadena de suministros, la necesidad y la energía eléctrica lo permitan.

Estando en contacto con familiares, amigos y vecinos, aumentan las situaciones reales en las que las personas aceptan ayudar, servir, asistir de la manera que puedan. Es ahí donde las personas levantan su ánimo, encuentran fuerzas y tiempo para dedicarlo a una buena acción más. Más allá del increíble trabajo proporcionado por enfermeras, médicos, personal de emergencias, farmacéuticos, personal administrativo, personal de mantenimiento y conductores que son los que están directamente en contacto con los enfermos, hay muchos otros actores.

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Desde las costureras de Runway Couture, cuyas manos trabajadoras continúan haciendo mascarillas, hasta todos aquellos que tienen una responsabilidad en la operación, cada punto, cada conexión se convierte en la estructura profesional que produce el objetivo deseado y necesario. Basta con mirar a las decenas de miles de trabajadores que respondieron hoy al llamado del gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, a «escuchar las voces de nuestros mejores ángeles».


English version

The evident message of COVID-19 to many who have recognized it before, remains how connected we all are. As the world watches and absorbs mixed messages, reality for society’s fabric – the people – becomes one of questions and a search for answers, leadership. When the only sounds heard are repeated messages that don’t align to on-the-ground reality, many people assume their responsibilities—and contribute with their efforts.

My daughter works for a small couture boutique in Bellmore, Long Island, owned, operated, and managed by women. Although Runway Couture specializes in evening wear, at this dire time of emergency they collect and offer their skillsets, talents, resources – their desire to be part of a solution. Co-owners Kim Towers and Blanca Fuentes call their contacts daily, securing the abilities of their seamstresses and adapt their plans at a moment’s notice to create, and deliver masks to some local hospitals and facilities which still are in dire need of supplies.

After calls to local and NYC suppliers, the manager in protective gloves and mask, drives to Manhattan, picks up the bolts, washes and disinfects them, delivering them to the store. Kits are made for individual seamstresses to work safely from home. Kim and Blanca coordinate the operation, keep their workers contributing and are still today delivering masks. This process for Kim, Blanca and their small staff is ongoing, forging on as long as the supply chain, the need, and the power hold out.

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Being in touch with family, friends, neighbors, real-time situations rise in which people accept to be of help, of service, of assistance in ways they can.  In doing so, they uplift themselves as well, finding their strength to devote themselves to one more good deed. In addition to the incredible work of nurses, doctors, medics, emergency personnel, pharmacists, all support staff, cleaning staff, drivers directly in contact with those suffering, there are countless others.

From the seamstresses of Runway Couture whose working hands continue to replicate masks from raw materials, to each responsibility in the operation, each stitch, each connection becomes the fabric of work producing the desired outcome, the needed results.  Just look around as tens of thousands of workers answer today’s appeal of NY Governor Andrew Cuomo to “listen to the voices of our better angels.”


J.Jill

Pressenza IPA

Traducciones: Frédérique Drouet y María Paula Álvarez

Créditos a la foto de cabecera: Imagen de Jacqueline Macou

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