Memondo Sonoro #2 R.E.M.

En efecto, podría ser que hay vida más allá del confinamiento, y que muchos deseamos escapar del mismo, como sea. ¿La música vale? Of course. Es casi tan buena como la risa. #NoTodoEsCoronavirus

Hoy en día hemos logrado construir en España una sociedad avanzada, tolerante, democrática y racional. Gracias a partidos políticos que tampoco procede nombrar en un grupo de música, hemos conseguido grandes avances en el mundo de la cultura. Como por ejemplo, evitar que peligrosos jovenzuelos antisistema como Luis Pastor dinamiten nuestra pacífica convivencia con su subversivos mensajes.
Como diría el famoso filósofo Manuel Méndez Lozano, este pueblo ha alcanzado su madurez.

Con esta situación idílica actual, resulta difícil imaginar el revuelo que supuso en 1991 la aparición de este tema de R.E.M., “Losing My Religion“. Las más ancianas del lugar, aún recordamos con espanto aquella actuación del grupo de Athens en la localidad de Barlopinto, donde las beatas estaban que no les llegaba la saya al cinto. Y la causa no era otra que la errónea interpretación del título de la canción, sin duda debido al bajo nivel de inglés de la población autóctona en aquellos lejanos días. No como ahora, que desde los más insignes políticos hasta los más humildes sexadores de pollos dominan a la perfección la lengua de George Best.

En efecto, el título de la canción hizo pensar a aquellas bienintencionadas aunque ignorantes gentes que la canción hablaba de apostasía y ateismo, lo que hizo acudir en masa a las fuerzas vivas ecliesiásticas (y no tan vivas, que a muchas beatas las tuvieron que sacar del asilo en silla de ruedas), armadas con misales y rosarios, al concierto. Tal dantesca visión condujo a Michael Stipe a una prematura alopecia, de la que aún no se ha repuesto.

Por ello, fue necesario que el Gobernador Civil de la plaza interviniera para explicar que el título de la canción en realidad aludía a una expresión del sur de los EE.UU. que se refiere a “estar a punto de perder las buenas maneras”, en el contexto de la canción, debido a una relación romántica. Gracias a ello no hubo que lamentar mayores desgracias que las que allí se concentraron.



Luisa Berrocal

Entradas relacionadas

No te guardes tu opinión, nos interesa: