La desigualdad en el acceso al empleo registra la brecha más grave de la última década

Un reciente informe de Comisiones Obreras concluye que, aunque ellas parten con ventaja para acceder al mercado de trabajo —mayor nivel formativo—, 2019 ha registrado el nivel más elevado de desigualdad entre mujeres y hombres para conseguir un empleo.

Hay más mujeres que hombres con estudios medios y superiores y ellas eligen formarse más que ellos, pero salen perdiendo cuando de conseguir un empleo se trata y el año 2019 registró una diferencia especialmente grave. Es la principal conclusión del informe Tiempo de mujeres, trabajo, vida y formación, elaborado recientemente por Comisiones Obreras (CC OO), que destaca que en el último ejercicio se produjo la desigualdad más elevada de toda la década a la hora de obtener un trabajo: cuatro puntos porcentuales y una situación especialmente grave para las mujeres jóvenes y migrantes. 

Para el cálculo se ha tenido en cuenta el número de hombres y de mujeres que querían y podían trabajar y el porcentaje de personas de cada sexo que obtenían un empleo: frente al 88% en el caso de los varones, un 84% de mujeres lo lograba, una diferencia significativamente más alta incluso que en el periodo de crisis (1%), según el estudio de CC OO. 

Otra de las conclusiones que subraya es que, si bien el nivel formativo sí ayuda a igualar la tasa de empleo, no consigue hacerlo: en todos los niveles formativos hay más hombres que mujeres ocupados. Esta diferencia, apunta el estudio, se acentúa especialmente “a partir de los 30 años, edad que coincide con la época de mayores responsabilidades de atención y cuidados de los hijos e hijas”. “Estas responsabilidades que asume la mujer se intuye que no son compartidas ni voluntarias, pues la tasa de paro femenina es también mayor en estos tramos de edad”, se añade en el texto. 

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JÓVENES Y MIGRANTES

Las jóvenes de menos de 25 años —sobre todo las que no alcanzan los 20 años, donde casi la mitad están desempleadas— salen peor paradas en cuanto a conseguir empleo. “Si se cruzan las variables de estudios y edad, se observa que la mayor tasa de desempleo se localiza entre las mujeres jóvenes con estudios primarios: afecta al 75% de ellas, casi 17 puntos más que los hombres que tienen las mismas características”.

Pero si hay un colectivo especialmente vulnerable es el de las migrantes: los datos recopilados por el sindicato que refieren al primer trimestre de 2019 concluye que en este periodo un 23% de las mujeres extranjeras estaban desempleadas, frente al 15,8% de las españolas y al 12,5% de los hombres. En cuanto a los sectores o especializaciones, “la brecha en el empleo existe independientemente del sector que la mujer haya elegido”, aunque se reduce en sectores feminizados como la educación, la salud o los servicios sociales y se agrava en la industria y la construcción. Solo en estudios relacionados con las ciencias sociales, periodismo o documentación, reseña el informe de CC OO, la tasa de paro masculina es más elevada —aproximadamente 3%— que la femenina.

RESPONSABILIDADES, BARRERAS Y CONDICIONES

El informe también desglosa la distribución de cargos en diferentes sectores. Así, se señala que ellas trabajan fundamentalmente en los sectores de comercio, sanidad, educación y servicios sociales, pero que no encuentran espacio en puestos de dirección y de la industria y su presencia es mayoritaria en ocupaciones elementales y administrativas. 

Los factores para no buscar trabajo se encuentran la jubilación, la formación —ocho de cada diez casos en los que se interrumpe o retrasa la incorporación al mercado laboral por motivos formativos los protagonizan las mujeres— y, sobre todo, el cuidado de las personas, que en el 93% de los casos, apunta el estudio, le afecta a ellas. “Formación, cuidados personales y obligaciones familiares son los motivos que retienen y mantienen a las mujeres fuera del mercado de trabajo”, concluye el texto al tiempo que invita a “romper la barrera de la responsabilidad no compartida” para “mejorar las oportunidades de acceso al empleo de la mujer”. 

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Una vez se accede al empleo, también hay situaciones que enfrentar. Como los contratos a tiempo parcial, más numerosos en caso de mujeres que de hombres, especialmente a mujeres jóvenes —cuando quizás lo están compaginando con estudios— y a mujeres de entre 35 y 45 años —etapa común para el cuidado de menores— y la temporalidad, aunque la diferencia entre mujeres y hombres no es elevada (27% frente al 25%). En cuanto a retribuciones, el salario de la mujer sigue siendo un 22% inferior, recuerda el estudio. 

FORMACIÓN EN EMPRESAS

Ya dentro de las empresas, ellas muestran más interés en seguir formándose, pero cuentan con menos apoyos por parte de la empresa. El informe profundiza en la formación a mujeres y hombres dentro de las instituciones privadas, distinguiendo por tamaño, tipo, etcétera. Entre las conclusiones, el estudio destaca que la mujer recibe menos horas de formación y se forma menos en modalidad presencial, “que es la modalidad mejor valorada por las plantillas” y que las jóvenes tiene tasas de cobertura formativa similares a las de los jóvenes, pero que la brecha “aumenta con la edad” y que “fuera de los contenidos transversales existe un marcado carácter sexista en la formación que reciben ellos y ellas”.


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